Translate

domingo, 31 de agosto de 2014

Twitter

Hola tributos!!
Lo siento pero esta entrada no es el siguiente capítulo, es para avisaros que el blog ya tiene cuenta de twitter. La cuenta se llama @Mifanficljdh Seguidnos y ayudadme a dar a conocer el blog!! Mil besos
Nacho

jueves, 28 de agosto de 2014

Capítulo 11

Hola tributos!!
Bueno, 400 visitas = Nuevo Capi. Además en dos horas es viernes y estoy obligado a subir por el día del capítulo semanal. Aquí os lo dejo, espero que os guste:D Bezos!!
_____________________________________________

Llevo ya un rato vomitando el alcohol que ingerí anoche. Me están matando el dolor de cabeza y los mareos y me visto mientras la cabeza me da vueltas. Como no se me pasa decido salir un rato a la azotea antes de desayunar, pero no se me pasa. Me monto en el ascensor y se me ocurre la idea de parar en la planta doce y entro en el salón. Allí están Katniss, Peeta, la representante del Capitolio que parece hermana de Sophie. También están los dos tributos del 12.
-Puedes salir un segundo Peeta?- Le pregunto mientras voy saliendo por la puerta. -¿Qué pasa?- Dice él -Te acuerdas del alcohol que bebimos ayer? -Sí, que pasa? -Tienes algo para expulsarlo totalmente?- Le pregunto yo. Entonces él vuelve a entrar y sale unos minutos más tarde con una pastilla morada y un vaso con agua. Me la tomo de un trago, le doy las gracias y me despido de Katniss y los tributos. Entonces me doy cuenta de la hora que es. Ya son las diez menos cuarto, es decir que solo tengo un cuarto de hora para bajar y ponerme el chándal. Bajo a todo correr, me pongo el chándal y voy con Sophie y María al piso de los entrenamientos. Cuando estamos bajando en el ascensor me ruge la tripa y recuerdo que no he desayunado nada, por eso le pido a Sophie que me traiga un café calentito. Entramos en la sala de entrenamientos y esperamos a los demás tributos. Mientras les esperamos hago una lista mental de lo que he aprendido a hacer
-Se hacer fuego, nudos, trampas y utilizar el hacha- Me digo a mi mismo –Pero no se camuflarme ni trepar ni disparar con el arco.
La verdad es que he aprendido muchísimo esta última semana, para cuando mi mente regresa al mundo real me doy cuenta de que ya han llegado todos los tributos y ya están la mayoría de los puestos ocupados. Mi plan era ir a practicar escalada, pero el único puesto libre que queda es el de reconocimiento de bayas y plantas así que me resigno y me dirijo a ese puesto. La señora que lo lleva es una mujer bastante mayor, con el pelo gris y rizado. Me recuerda mucho a alguien pero ahora mismo no caigo en quien. Adoro a la gente mayor, ellos te cuentan cientos de historias realmente interesantes, sus vivencias, sus aventuras… La mujer me enseña que para distinguir un fruto venenoso de otro que no lo es, me enseña la típica forma de una planta venenosa, me enseña setas comestibles. Explicación tras explicación voy conociendo a una mujer del distrito 4 que según me cuenta es hermana de la vencedora Mags. De eso me sonaba, ella es clavadita a Mags. Con ella la mañana se me hace cortísima, y ella también parece alegre de que haya ido a su puesto ya que en los 4 días que llevamos de entrenamientos solo un par de tributos se habían acercado allí ya que los demás consideraban esto inútil. También me habla de una chica pelirroja a la que esto se le daba genial. Supongo que se referirá a María ya que creo que me comentó que había encontrado su especialidad.  Cuando finalmente acabo diferenciando dos plantas que al parecer eran iguales pero que una de ellas era mortal, me desea muy buena suerte y me voy de aquél puesto. Veo los puestos libres que hay y me dirijo al de escalada. Sigo siendo tan lento como la última vez, pero al menos no me he caído. Cuando suena el timbre para ir a comer paso por el puesto de redes donde recojo a María que acaba de tejer una bonita red. Nos sentamos a comer y voy al carrito, ahí saco ensalada para dos y me sirvo un rostbeef entero con patatas fritas para que lo compartamos. Vuelvo a la mesa y me siento en mi sitio. Cuando hemos terminado de comer la ensalada se acercan los tributos del 6.
-Podemos sentarnos?- Pregunta Pablo mientras María les hace sitio en la mesa y da unas palmaditas en el asiento para que se sienten. Yo también acepto y le hago un hueco a mi lado a Pablo. La verdad es que es un chico bien majo, seguramente en otras condiciones hubiéramos podido ser grandes amigos. Charlamos un rato y cuando vamos a tomar el postre sacan el tema de las alianzas. Me preguntan a ver si querríamos aliarnos con ellos. Con mucha pena les digo que lo siento, que ahora no pero que quizá si nos encontramos dentro de la arena pasados unos días la respuesta cambie. Parece que eso le agrada algo ya que aparta el tema y nos terminamos el postre en silencio. Cuando vuelve a sonar el timbre que indica que reanudamos los entrenamientos voy a la zona de hachas y practico un poco. Cuando creo que ya estoy lo suficientemente preparado voy a buscar otra arma. Deshecho la ida del arco ya que no se me dio nada bien ayer. La lanza no es un arma que me guste y la espada me da miedo con lo que me dirijo a donde los cuchillos. No se me da mal del todo lanzarlos, pero no es mi punto fuerte. Cuando estamos a media tarde oigo un chillido realmente aterrador. Creo que todos se han quedado helados con el chillido porque se giran para ver que pasa. Es un tributo, a un tributo que no sé de que distrito es se le ha caído un hacha en el pie. Tiene un charco de sangre a su alrededor y al verse el pie atravesado se desmaya. Después de lo que acabamos de ver me cuesta mucho volver a ponerme a entrenar con lo que dejo los cuchillos y voy a ver a María que está en la sección de camuflaje. Cuando llego casi no la distingo, se había semidesnudado y tenía la parte de arriba del cuerpo completamente camuflada. Le pedí a María que me enseñara algún truco ya que mi clase con el monitor no había resultado muy fructífera. Con ella tampoco es que se me de mucho mejor, al final lo acepto y le digo
-Soy un negado en esto María…- Le digo mientras me limpio el brazo.
-Jajajaja- Se ríe mientras me ayuda a lavarme –La verdad es que ya lo se- Dice
Cuando terminamos de lavarnos  decidimos pasearnos entre los puestos para ver un poco a los tributos, cosa que aún no habíamos hecho. El tributo del 1 es mortífero, el del 4 parece que no le importa nada ya que no le veo entrenarse, Pablo y Paula están con el tiro con arco que parece que no les va nada mal los demás tributos tampoco destacan mucho, son más bien simplones. Al final decidimos irnos antes de la hora ya que estamos aburridos de estar venga pasear y le llevo al bar al que fui con Peeta, pedimos unos refrescos y nos los tomamos tranquilamente. Cuando salimos del bar pasa una camilla con unos médicos que la empujan corriendo, solo me da tiempo a verle la cara un segundo pero si no recuerdo mal creo que es la tributo a la que se le ha caído el hacha. La camilla se dirige hacia al lado contrario del pasillo con lo que nosotros nos vamos hacia el ascensor y subimos al 7, allí nos espera Sophie que parece que no se ha enterado de lo del hacha y Johanna viene corriendo hacia nosotros, nos cuenta que la tributo está en quirófano y no está muy estable. Luego nos cuenta que ha conseguido buenos patrocinadores para los dos y que podríamos comer con ellos mañana, rápidamente le pongo una excusa ya que mañana íbamos a irnos de excursión. Le propongo una comida pasado mañana, la idea nos gusta a todos y voy al estudio de Paul a que me diseñe un traje para la comida. Cuando terminamos le doy las gracias. El traje es precioso como siempre, es un esmoquin negro con una camisa blanca de lino y una pajarita verde esmeralda. Me lo llevo y lo guardo en el armario, me desnudo y me meto en la bañera. Cuando ya estoy dentro me sumerjo en el agua caliente y me olvido de todo  lo que hay a mi alrededor. Cuando empiezo a quedarme sin oxígeno saco la cabeza del agua y me quedo flotando en la enorme bañera. Yo creo que incluso podríamos hacer unos largos en esta bañera. Me enjabono el pelo y el cuerpo, me aclaro y salgo de la bañera. Me pongo el albornoz y me sorprendo cuando una voz habla tras de mí
-Solo 3 días….- Dice María- ¿Sabes qué? Creo que moriré en el baño de sangre, soy pésima en esto…-
-No digas eso, nunca- Le digo –Tú vas a vivir. ¿Por qué te crees que me presenté voluntario?
Y nos quedamos abrazados un largo rato hasta que Sophie nos llama para cenar. Me pongo un jersey de punto blanco con rayas azules oscuro y un pantalón azul. Salgo de la habitación y bajo las escaleras para bajar al comedor. Saludo a Sophie y a Johanna y nos sentamos los 3 a la mesa a esperar a María. Unos minutos después bajó ella con un vestido a juego con mi jersey. Era blanco con rayas azules oscuro. Se sentó con nosotros y empezaron a traer los platos, de primero lasaña de pollo y bechamel de trufa. De segundo chuletas de cerdo a la barbacoa y de postre un helado de queso con arándanos sobre una galleta de chocolate blanco. Estaba buenísimo, en casa nunca podría haber comido nada de esto. Cuando terminamos nos sentamos a ver la televisión y apareció la tributo que se había clavado el hacha. Resulta que era del 10 y que ya tenía el pie cosido aunque no del todo recuperado. Me da mucha pena ya que si no puede andar no sobrevivirá al baño de sangre. Luego aparecen unas imágenes suyas saliendo del hospital en muletas. También hablan sobre los demás tributos y aparecen imágenes nuestras tomándonos el refresco en el bar pero no dicen nada del “posible romance” Cuando termina el informativo Johanna apaga la televisión y nos quedamos hablando un poco.
-¿Qué tal van los entrenamientos?- Pregunta Johanna -Muy bien!- decimos los dos. -Yo he aprendido a hacer fuego, trampas y a diferenciar plantas venenosas.- Digo yo -Yo a camuflarme, a tejer redes, a diferenciar plantas y a lanzar cuchillos a los muñecos aunque no creo que pueda lanzárselo a una persona viva- Dice María
Johanna se pone contenta porque cree que somos bastante completos. Cuando estamos cansados nos vamos cada uno a nuestra habitación. Espero en la cama a que se duerman y cuando ya estoy cansado de esperar subo a la terraza y espero a Peeta, Cuando estoy ya a punto de irme aparece por la puerta con dos capuccinos. Le cuento que mañana nos vamos a escapar y el me da algunos consejos de por donde salir y me deja un móvil. Me aparto de donde está él y llamo al restaurante más lujoso de todo el capitolio, reservo una mesa para dos y cuando termino pienso en llamar a casa. Solo serán 5 minutos y no se va a enterar nadie. Marco los nueve dígitos y da señal.
-Dígame?- Dice mi madre -Mama…-Le digo yo -Ignacio…- Dice mientras llora a lagrima viva. -Mamá, no llores. Te juro que voy a intentar salir de allí, pero no llores por mí -Vale, y que tal? Como es eso? -Es enorme mamá, tienen de todo y no les falta de nada.
Hablamos durante un rato y le cuento todo lo de los entrenamientos. Ella me cuenta  que nos vio en el desfile y que estábamos guapísimos. Al final me dice
-Que sepas que te quiero- Y cuelga.
Vuelvo con Peeta y me ve con lágrimas en los ojos. Supongo que no es tonto y sabe que he aprovechado para hablar con alguien. Le devuelvo el teléfono y le doy un millón de gracias. Justo cuando me voy a ir me da otro consejo
-Confía en tus iguales- Dice y desaparezco por la puerta. Bajo en el ascensor y me voy a mi cuarto, cuando estoy  en la cama me quedo dándole vueltas a lo que me ha dicho Peeta, tal vez sí que deba aliarme con Pablo y con Paula y confiar más en los que son como yo. Mientras le doy vueltas a la cabeza me quedo dormido con una palabra en la mente
-Alianzas.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Capitulo 10

Holaa tributos!!
Hoy os escribo desde la bañera, he descubierto que es el lugar más tranquilo de toda mi casa y me ayuda a concentrarme. Aquí os dejo el capítulo 10, espero que os guste y por favor no os olvidéis de comentar.
PD. Si alguno/a de los lectores está en algún grupo de Whatsapp de fans de LJDH que me deje un comentario porque estoy interesado en unirme.
_____________________________________________

Oigo el sonido de los platos contra la mesa, luego los vasos y finalmente me despierto completamente. Me pongo de pie, me coloco las gafas y doblo la manta que tenía puesta por encima. Me voy a mi habitación, allí voy al baño y después me pongo el chándal para el entrenamiento. Me dirijo al comedor y espero sentado en la silla de cristal hasta que llegan los demás. Desayuno café bien fuerte para tener energía todo el día y también unos huevos con jamón. Cuando me lo termino todo espero a que acaben Sophie y María para bajar juntos a entrenar. Al salir del ascensor le digo a María
-Ya sabes lo que tienes que hacer, por la mañana supervivencia y por la tarde armas- le recuerdo una vez más mientras le agarro la mano. Cuando entramos veo que somos los últimos en llegar y cuando nos pegan la pegatina con el número 7 la señora dice que ya podemos empezar a practicar. Decido ir primero al puesto de fuego, a recordar lo que aprendí anteayer pero en menos de media hora ya estoy dirigiéndome a otro puesto porque el fuego me sale a la perfección. Decido ir al puesto de nudos y trampas y allí aprendo un par de nudos básicos para poder tejer una red y tres tipos de trampas, una que te deja colgado del pie, otra que te levanta y te deja atrapado en una red y otra que te lanza por los aires. Al terminar compruebo que aún queda una hora para comer con lo que me voy al puesto de camuflaje. La verdad es que no avanzo nada ya que en media hora solo he conseguido convertir mi mano en una superficie marrón,  que se ve claramente que es artificial, no como las manos de los tributos del 10 que parecen auténtico suelo de un bosque. Al dar el mediodía suena una campana y todos los tributos dejamos lo que estamos haciendo para ir a comer. Me dirijo a la mesa con mi mano marrón y me siento en la mesa a esperar a María y le veo llegar bastante contenta. Se sienta y trae la comida para los dos, entonces mientras comemos me cuenta que ha descubierto su verdadero don, se le da realmente bien reconocer plantas o bayas comestibles. Le doy la enhorabuena y nos ponemos a comer hasta que algo irrumpe el silencio que había en la sala. Los profesionales se han peleado y ahora los del 1 y los del 2 se están tirando unos encima de los otros para intentar pegarse. Rápidamente entran los agentes de la paz y los sacan a los cuatro de la sala. Cuando se los llevan hay un gran revuelo en la sala y todos se acercan a la puerta del pasillo para ver a donde se los llevan. Seguramente les castigarán de alguna forma ya que las peleas entre tributos están absolutamente prohibidas antes de los juegos. Media hora más tarde vuelven con un ojo morado y sangre en el labio. Seguro que después de esto la alianza profesional ya no existirá con lo que hay más tributos que cazan por su cuenta, no es lo mismo que cacen un grupo que dos. A la tarde practico un rato con el hacha y cuando ya estoy bastante cansado voy a ver a María lanzar los cuchillos contra los muñecos. Cuando ella acaba decidimos ir juntos a entrenar tiro con arco, nos cargamos un carcaj al hombro y cogemos un arco cada uno. Nos posicionamos enfrente de las dianas y pasamos el resto de la tarde disparando a las dianas. Ni ella ni yo somos buenos, ninguno hemos conseguido acertar en el centro de la diana, pero seguimos un rato más hasta que se terminan los entrenamientos. Al terminar nos vamos todos pero veo que los profesionales se quedan con Enobaria y con la representante del Capitolio en el distrito 1, que según me cuenta Sophie se llama Frida. Nos montamos en el ascensor y vamos parando en cada planta para que se bajen los tributos de los demás distritos. Cuando llegamos a nuestra planta nos despedimos de los tributos de las plantas superiores. Nos vamos cada uno a nuestra habitación y preparo la bañera. Le pongo unos aceites y enchufo las burbujas, cuando ya está el agua a una temperatura alta me desnudo y me meto en la bañera. Repito el planning mental que hice ayer, nos queda un día de entrenamiento, el día de la excursión, el de los vigilantes y la entrevista. 4 días, probablemente esté muerto en menos de una semana. Me relajo y me quedo adormilado con los vapores del baño.
-BAJA CORRE!!!- Escucho gritar a Sophie. Salgo de la bañera a todo correr y me pongo el suave albornoz marrón de algodón, bajo las escaleras de tres en tres y veo que están las tres reunidas ante la televisión. Hay una foto de María y mía que nos sacaron el día de la cena con un gran titular debajo: POSIBLE ROMANCE EN EL DISTRITO 7
-Se han enterado…- Murmuro yo. -No, se lo han inventado- Contesta Johanna – Tenéis que desmentirlo cuanto antes, no conviene que Snow se entere de esto-
Por mucho que lo piense sé que Johanna tiene toda la razón y no podemos dejar que la noticia se expanda ya que eso puede que moleste a Snow y haga los juegos algo más “divertidos” de lo que ya iban a ser de por sí. Tengo miedo de lo que me pueda pasar a mí o a mi familia, por eso estoy temblando de los nervios. Me piden una tila relajante para que deje de tiritar y me ponen una manta por encima. Uno de los avoxes trae un líquido raro de color almíbar y lo ultimo que recuerdo es a Johanna dándome de beber ese liquido.

Me despierto a media noche y veo que ya no queda nadie aquí. Me cojo algo de abrigo y me dirijo corriendo a la azotea pero como está  lloviendo Peeta se ha marchado y ha dejado un café para mí. Debajo del termo había un papel.
-Ven al bar- leo mientras le doy un trago al café calentito. Bajo a la planta que pone bar y lo busco entre los pasillos, parece mentira que esto sea tan grande ya que me cuesta una media hora encontrar el bar. Al final escucho una leve música de piano y jazz y la sigo hasta que me lleva a un bar con una gran chimenea en el centro y mesas alrededor del fuego. En una de las mesas está Peeta sentado con la cabeza apoyada en sus dos brazos. Me siento en la silla acolchada que está situada delante suya y le pido al Avox una Coca-Cola. La reparto en dos vasos iguales y le doy uno a Peeta, que me lo agradece y se lo bebe de un trago. Creo que tiene algún problema ya que está bastante callado, yo le comento el tema de lo de la relación con María y le cuento lo que nos ha dicho Johanna. El admite que también cree que también deberíamos desmentirlo ya que si seguimos igual que hicieron Katniss y Peeta no creo que Snow tenga problema en eliminar el problema de raíz, antes de que la chispa vuelva a crecer. Lo ha vuelto a hacer. Me ha dado otro consejo a pesar de que no es mi mentor, la verdad es que esto no me gusta nada. Pasada media hora decido probar algo de alcohol antes de morir con lo que pasamos el resto de la noche bebiendo un licor de color rojo que está bastante bueno y a las 5 de la madrugada nos vamos a dormir. Cuando llego a mi cuarto vomito todo lo que he comido y me voy a la cama con dolor de cabeza. No sé como Haymitch podía soportar vivir así. Doy varias vueltas en la cama y al final me duermo aunque sé que en 4 horas me voy a tener que volver a despertar.

lunes, 25 de agosto de 2014

Capítulo 9

Hola tributos!
Aquí os traigo el capítulo 9, espero que os esté gustando la historia lo mismo que a mí. También quiero agradecer a Paula sus comentarios y saludar a la gente que me lee desde Polonia, EEUU y Argentina! Muchas gracias a todos y por favor comentad, que hace que me sienta genial.
_____________________________________________

10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1, GONG!!!
Corro, corro sobre el resbaladizo hielo y llego a la cornucopia. Contemplo unos segundos su gran majestuosidad, es un gran cuerno dorado y lleno de armas. Me hago con un hacha y espero a que venga María. Llegan unos cuantos tributos pero no me atrevo a atacarles con lo que me escondo tras una caja. Unos segundos más tarde oigo un grito y salgo disparado al reconocer la voz de María, se acababa da hacer con un cuchillo y se lo había clavado a un tributo, con lo que estaba venga hiperventilar. -BUM!- Por segunda vez he visto a María morir a manos de un simple tributo que se aprovecha de su estado de shock para matarla. Decido ir a por él, cargo con mi hacha y le doy en el estómago. Veo la sangre correr por mi hacha y un gran agujero en su estómago. Me quedo paralizado, no soy capaz de matar a nadie. A fin de cuentas soy como María, incapaz de arrebatar una vida a una persona. Me presenté voluntario para salvarla, pero creo que igual muero yo antes que ella. Al igual que a María, me atraviesan el corazón con una lanza y muero al instante.
-Mal, muy mal- Dice una desilusionada Johanna –Cuando os vi pensé que teníamos oportunidades- Dice mientras consuela a María que se encuentra llorando sobre el frío suelo de la sala que se nos había dado para entrenar. –Tenéis que perder el miedo a matar, sé que es difícil, pero…-
-Pero nada- Salto yo –Si no podemos superar la cornucopia, ni se me ocurre como podríamos salir de ahí.- Digo mientras me levanto, algo asustado de lo real que había sido todo –Quiero volver- Le digo a Johanna
Me pone un casco y entro otra vez en la arena virtual. Esta vez estoy en una playa con la cornucopia en el centro de un gran lago de agua salada. Miro a mi alrededor y compruebo que no está María, supongo que se habrá quedado con Johanna en la sala. Suena el gong y me abalanzo al mar. Como soy algo lento nadando, llego cuando ya hay una gran cantidad de tributos en la cornucopia. Me pongo a dar vueltas a la isla pero no encuentro ningún hacha. No se me había ocurrido la idea de que no tuvieran mi arma, me hago corriendo con un cuchillo y una mochila y me tiro al agua, veo que hay algunos peces con lo que justo antes de salir del agua cojo uno y me adentro en el bosque de palmeras. Solo me da tiempo a abrir la mochila y comprobar que tiene una venda, un paquete de cecina, una cantimplora y una manzana, pero cuando me dispongo a ponerme en marcha se apaga la máquina y oigo palmadas.
-Clap, clap, clap- Aplaude Johanna – Te has puesto las pilas Nacho- Dice ella –Genial, el único problema es que no has matado a nadie aunque has conseguido salir de ahí.
Me enorgullezco de mi buen trabajo y le tiendo la mano a María para ayudarle a levantarse. Le doy las gracias por haber intentado volver ahí y me voy a mi cuarto a ducharme. Decido cambiar un poco y me meto en la bañera, vierto unos aceites al agua para que huela mejor y pulso un botón para que salgan burbujas. Me quito el albornoz y me entra un escalofrío al estar desnudo sobre el frío suelo. Me meto corriendo en la bañera y aprovecho para hacer un planning mental. Ya llevamos un día entero de entrenamiento, también quito de la lista el dia de hoy y veo que quedan dos días de entrenamiento. El quinto día es nuestra excursión secreta, el sexto es la visita con los vigilantes y el séptimo la entrevista con Caesar y luego al día siguiente entramos en la arena. Me asusto del poco tiempo que me queda con vida, aunque realmente mi vida acabó hace dos días, cuando llegué aquí. Pido un té helado para tomármelo dentro de la bañera y me lo tomo poco a poco, disfrutando del momento. Cuando ya estoy más arrugado que una pasa decido salir de la bañera y me pongo encima de la alfombrilla que me seca al instante. Me peino un poco el pelo y salgo a la habitación donde abro el enorme armario y saco una pantaloneta verde caqui y una camiseta blanca. Espero tumbado en la cama a que me llame Sophie aunque como dan las dos y no ha venido aún decido bajar por mi propia cuenta. Al llegar abajo veo una estampa que me deja helado. Hay un jarrón roto, un Avox llorando y el Presidente Snow acompañado de dos agentes de la paz hablando con Johanna y Sophie. Me acerco corriendo a ver lo que pasa y me cuentan que el Avox ha roto el jarrón y se lo van a llevar para matarlo.
-No! Parad!- Grito yo –Dejadle!- Digo mientras los agentes de la paz me sujetan. Justo cuando van a cogerle, me interpongo en medio y digo –Yo lo pagaré!- Parece que entonces no le importa tanto a Snow torturarle, con lo que saco la cartera y le pago el jarrón a ese asqueroso. Estoy seguro de que el jarrón le daba igual, él puede conseguir millones de ellos con su asqueroso dinero, lo único que quería era tener la oportunidad de poder torturar a alguien. Cuando termina de contar el dinero varias veces, se va por la puerta diciendo
-Has tenido mucha suerte Avery, la próxima vez te mataré directamente- Y deja que la puerta se cierre tras de sí. El Avox se gira y me da un fuerte abrazo y consigo leerle un gracias de los labios. Luego llega María y le contamos todo lo que ha pasado y nos sentamos corriendo a comer. Nos sacan una ensalada con marisco, unas costillas con puré de patatas, una sopa fría de frutos del bosque, un salmonete con patatas y una tarta selva negra. Al terminar nos sentamos los cuatro en el sofá y llegan Paul y Christina. Al final nos apretamos un poco y nos sentamos los 6 a ver la televisión, salen noticias sobre los tributos y aparecen imágenes nuestras de nuestra cena de ayer en el Capitolio. Luego llama la gente para dar su opinión sobre los tributos y algunos de ellos donan algo para cada distrito, aunque a nosotros no nos donaron nada. A las 5 de la tarde nos preguntan si queremos ir a entrenar o preferimos quedarnos aquí, con lo que finalmente acabamos pasando una tarde bajo mantas y con la habitación iluminada tenuemente con velas. Ponemos un canal en el que ponen juegos continuamente y vemos los trigesimoquintos juegos del hambre, donde un tributo simplón del distrito 6 gana los juegos después de haber empleado una táctica de camuflaje y deja que los demás se maten hasta que solo quedó uno. La verdad es que hemos estado realmente agusto y a la hora de cenar llamamos a un restaurante para que nos traigan la comida aquí. Cenamos comida china y tras acabar de cenar nos quedamos charlando un rato en la mesa. Nos tomamos un cocktail de coco con arándanos confitados y ralladura de lima que nos trae Avery y cuando dan las doce se van todos a la cama, aunque yo únicamente voy a mi habitación, me cojo una chaqueta y subo a la azotea.
-Pensaba que no llegarías- Dijo Peeta –Te he estado esperando- Me dice mientras saca dos cafés calentitos en un termo. Nos sentamos mirando el Capitolio y esperamos un rato hasta que se pone a llover, entonces decidimos volver dentro. Allí nos terminamos el café sentados en unos sillones de terciopelo rojo, hasta que cuando nos lo terminamos nos montamos en el ascensor y le dejo en la duodécima planta, luego yo bajo a la séptima. Allí me siento en el sofá y me quedo  dormido con el sonido de la televisión, mientras noto que alguien me pone una manta por encima.

sábado, 16 de agosto de 2014

Capitulo 8

Hola tributos!!!
Hoy no tengo mucho tiempo así que aquí va el capítulo! Espero que lo disfruteis y por favor comentad, me hace muy feliiz :D

_____________________________________________

-Toc Toc- Llama Sophie – Arriba chicos, hoy empiezan los entrenamientos!- Dice mientras abre la puerta. Me despido de María por media hora y me meto a la ducha. Al salir encuentro a Paul en mi habitación. Me da mi traje para entrenar que es igual para todos los tributos, Azul con rayas negras. Me coloco mis gafas de pasta, luego me pongo el traje y descubro que es sumamente cómodo, con protección en los órganos del cuerpo, aunque apenas se nota. Es ligero y simple, pero a la vez estupendo. También me toma unas medidas porque me ha dicho que estaba empezando a hacer mi traje para la entrevista. Cuando termina me acompaña al comedor y allí nos reunimos con Sophie, que nos comenta que Johanna está consiguiendo patrocinadores. Desayuno tostadas con mermelada de castañas y un poco de café para mantenerme despierto, aunque no es que me agrade mucho. Le pido a un avox algo para endulzarlo y me trae un poco de azúcar y una crema blanca que según me cuenta Sophie es leche condensada o algo así. Antes de bajar ponemos un rato la televisión y vemos las últimas noticias del Capitolio. Caesar Flickerman aparece en pantalla contando las últimas noticias como que había una gran fiesta en el teatro bazzani, que había empezado la temporada de ropas de verano y tonterías por el estilo. Estuvimos en el salón hasta las 9:45, entonces bajamos en el ascensor y atravesamos pasillos hasta llegar a la sala de entrenamientos donde había una mujer que nos pegó un 7 a la espalda. Tan solo habían llegado 6 tributos, los del distrito 1, los del 2 y los del 4, es decir, los profesionales, aunque los del 4 no tenían mucha pinta de profesionales los del 1 y el 2 sí ya que daban bastante miedo. Hacia las 10 fueron llegando y cuando llegó Pablo me saludó, como si pudiésemos ser amigos algún día. La señora nos dijo que no subestimáramos los puestos de supervivencia, aunque luego cada uno podía hacer lo que quisiera. Le propuse a María que nos separáramos y que ahora a la mañana estuviera en puestos de supervivencia y que a la tarde ya practicará con las armas. Lo primero que hago es pasear entre los puestos hasta encontrar el primero con el que voy a empezar. Fuego, me acerco al puesto y el experto se pone muy contento ya que todos creen que encontrarán cerillas y nadie va a aprender a hacer fuego. Me explica que hay cientos de formas de hacer fuego y me explica la primera forma, fuego por fricción. Me da dos palos y me dice –Haz girar el palo contra el otro palo y las manos las mueves hacia abajo- y después de 20 minutos consigo que salga humo. Poco a poco voy ganando velocidad a la hora de hacer fuego. También me enseña otras formas de hacer fuego y para cuando termino ya he aprendido a hacer fuego de 3 maneras diferentes. Además cuando termino compruebo que ya es la hora de comer, voy al puesto de camuflaje donde está María con la cara de colores que parecen un suelo de barro y la recojo para irnos a comer. Nos sentamos en una mesa a parte y  nos servimos lo que queremos del carrito. Al volver del carrito con mi comida y la de María compruebo que se han sentado con María los dos tributos del distrito 6. Le saludo a Pablo, que nos presenta a Paula, su compañera y comemos muy agusto. La verdad es que sigo pensando en que no quiero aliados, pero seguramente María los quiera y como me presenté para salvarla tendré que hacer lo que quiera. Cuando terminamos de comer compruebo que los profesionales se han retirado de los puestos de armas y dejo a María en el de los cuchillos. Me quedo un rato mirándola y veo que es bastante buena, lo único que tiene que hacer es aceptar donde está y que si se quiere salvar tendrá que ser una asesina. Hago una nota mental de que tenemos que volver a practicar con el holograma y decido dejarle sola e ir al puesto de hacha, es lo que llevaba pensando toda la mañana. En coger ese hacha que tanto me recuerda a casa. La verdad es que lo estoy haciendo genial ya que tengo a los profesionales mirándome y hablando entre ellos. Como veo que está causando mucho revuelo mi actuación con el hacha decido que me voy a pasar el resto de la tarde practicando escalada, al final acabo con heridas por todas partes de tanto caerme. Se me da fatal y cuando ya estoy muy cansado voy a ver a María. Ha conseguido algunos espectadores después de acertar en el centro de los muñecos. Antes de irme decido terminar de aprovechar el día lanzando el hacha a los muñecos y cortándolos en 2. A las 6 de la tarde vino Sophie a recogernos y fuimos hasta el ascensor, donde estuvo preguntándonos que tal habíamos estado y que habíamos hecho. Al llegar a nuestro piso vino Johanna y nos dijo
-Buenas noticias, hay algunos tributos que os quieren como aliados. Nacho, a ti te quieren los profesionales y María a ti te quieren los del distrito 6. ¿Qué decís?- -No- Decimos al unísono –Solo nosotros- le contestamos
Al parecer esto le gusta a Johanna ya que cree que si me aliara con los profesionales estaría muerto al segundo día y también cree que los tributos del 6 son un poco inútiles. Me voy a mí habitación a ducharme y cuando salgo de la ducha me pasan una carta por debajo de la puerta. Ponte guapo. Firmado: Sophie. Bien, supongo que habrá una cena de gala o algo así. Abro el armario y saco un traje negro, me pongo una pajarita y me despeino un poco el pelo. Al salir de la habitación veo que María está esperándonos en el salón con un vestido de seda blanca y una rosa blanca en el pelo. -Estas preciosa- le digo mientras me siento en el sofá -¿Sabes a donde vamos?- Le pregunto, y ella niega con la cabeza. Entonces aparece Sophie con un extravagante vestido de oro y una peluca dorada. Tras ella viene Johanna con un vestido verde precioso, la verdad es que no le pega nada ir elegante y a ella parece que tampoco le gusta mucho. Seguimos a Sophie hasta una limusina y como lleva los cristales tintados no conseguimos ver a donde vamos. Cuando paramos nos bajamos de la limusina y hay una multitud que se abalanza sobre nosotros. Firmamos autógrafos y saludamos a gente importante hasta que Sophie nos mete al restaurante. -Un restaurante! Magnífica idea- Le digo a Sophie. Nos sentamos en una mesa y veo que la gente cuchichea sobre nosotros. Pedimos muchísimos platos deliciosos y luego nos tomamos unos cocktails. Al final, cuando nos cansamos de la gente del restaurante volvemos a la limusina que nos lleva al centro de entrenamiento. Al llegar nos vamos cada uno a nuestra habitación y cuando veo que todos están ya dormidos me escapo al ascensor, pulso el botón verde que me lleva hasta la terraza y ahí, como esperaba, me encuentro a Peeta. Charlamos un poco y me cuenta cosas sobre sus tributos. Por lo que cuenta no creo que sobrevivan al baño de sangre y eso me entristece, tiene que ser horroroso ver morir cada año a dos personas entrenadas por ti.  Aguantamos hablando hasta que nos entra el sueño y nos vamos a dormir, entonces, justo cuando voy a cruzar el umbral de la puerta de mi habitación aparece María y me pide que duerma con ella con lo que acepto, me meto en su cama y le observo dormir. Es hipnotizante, esa belleza tan perfecta hace que no pueda apartar la vista de ella. De vez en cuando se mueve por culpa de las pesadillas asi que le abrazo y una sonrisa aparece en su cara.

martes, 12 de agosto de 2014

Capi 7

HOLA TRIBUTOS!!!
Bueno, ya sé que no es viernes y que no debería subir capítulo pero como hemos llegado hasta las 200 visitas me he puesto :D y no he podido evitar agradeceroslo con un Capitulo recién escrito! Lo siguiente que quiero hacer es daros las gracias, sí, las gracias. Sois vosotros los que hacéis esto posible, como yo ya dije en los primeros capítulos esta historia va a ser contada lo lea quien lo lea. Incluso aunque no tenga muchas visitas lo seguiré haciendo y mejorando ya que he descubierto que escribir me hace realmente feliz, mi vida no es para nada fácil y escribir hace que mi mente vuele y no tenga que soportar los problemas que tengo. Nunca antes me había sentido mejor y por eso quieros daros las gracias. También doy las gracias a todos esos que han leído esto hasta el final, muchas gracias por aguantar aquí conmigo durante todo este parrafo y bueno, aquí os dejo el capítulo :'D
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Lo primero que veo al abrir la puerta es una gran sala con una mesa como de gala y un salón con una televisión gigantesca en la que siempre ponen el canal del capitolio. Mientras camino por el pasillo me termino de comer el traje y al llegar a la que creo que es mi habitación ya me lo he terminado, con lo que lo único que llevo encima es el maquillaje verde que brillaba en la oscuridad. Sin pensármelo dos veces me meto a la ducha, que es infinitamente más complicada que la del tren y al salir huelo a azufre, con lo que al salir me perfumo todo lo que puedo y me tumbo en la cama mientras hago tiempo para la cena. Pongo la televisión y veo las noticias, donde descubro que se nos va a permitir estar una semana entera de preparación, no como los tributos normales que están 4 dias. Entonces se me ocurre una maravillosa idea en la que gastar uno de nuestros días. Le convenceré a María para hacer una visita por el capitolio. Un día es para las entrevistas, otro para nuestra pequeña excursión, otro para nuestro encuentro con los vigilantes, con lo que nos quedamos con 4 para entrenar. Mientras pienso en nuestros planes  me pongo una pantaloneta azul, una camiseta blanca, las gafas de pasta y bajo a cenar. Al llegar compruebo que aún no hay nadie y decido sentarme en el sofá a esperarles.
-Buenas!- Me dice María con unos pelos de loca.
-Que te ha pasado?- Le pregunto yo mientras le miro el pelo.
-La alfombrilla eléctrica- Me cuenta impresionada. La verdad es que no me extraña, la energía que te recorre el cuerpo te deja los pelos de punta por la electricidad estática. Nos pegamos media hora hablando sobre las excentricidades del capitolio y me guardo el secreto de la excursión para contárselo cuando nos den el dia libre. Llega Johanna acompañada de una muy maquillada Sophie que lleva puesta una peluca marrón con perlas incrustadas. Cenamos un delicioso surtido de platos, entre ellos una riquísima sopa de melón, un estofado de cordero y una mousse de queso con mermelada de cerezas. La verdad es que todo esta buenísimo aquí. Al terminar de cenar Sophie nos comenta una importante noticia. Nos cuenta que tenemos una semana entera de preparación, cosa que yo ya sabía pero hago como que me acabo de enterar y me pongo muy contento cosa que le gusta a Sophie, aunque nos dice que no podemos salir del centro de entrenamiento. La verdad es que no me importan mucho las normas ahora mismo ya que estoy a una semana de morir. Le damos las gracias a Sophie por la buena noticia y nos sentamos a ver la repetición del desfile. Justo entonces llegan Paul y Christina y solo podemos darles las gracias otra vez más. Los comentaristas hablan muy bien sobre nosotros e incluso uno de ellos dice que se compromete a patrocinarnos. Al terminar el teléfono suena varias veces y Johanna me comenta que son posibles patrocinadores. Mientras va a su habitación a coger algo para apuntar veo que se ha dejado una libreta y le echo un vistazo. Hay una gran lista con patrocinadores para mí y otra más corta para María. Me quedo decepcionado porque ella tiene muy pocos con lo que me prometo otra vez que le voy a intentar enseñar a controlar mejor el cuchillo para que el día en el que les tenemos que mostrar nuestras habilidades a los Vigilantes María saque una buena puntuación. Cuando dejo mis pensamientos me doy cuenta de que Johanna y Sophie ya se han ido y que está María a mi lado, durmiendo. De vez en cuando se mueve un poco, y cuando ya me entra a mí también el sueño le despierto y le digo que se vaya a la cama. Al llegar a mi habitación descubro que no va la luz con lo que salgo de nuestro piso y bajo en el ascensor hasta la planta baja donde está la recepción. Allí tengo mi primer encuentro con otro tributo, creo recordar que era del distrito 6, aunque no estoy del todo seguro. La verdad es que no le hago ni caso y me dirijo al mostrador donde les comento que estamos sin luz en la planta 7. Cuando consigo que vuelvan a darnos la luz me monto en el ascensor y en el último segundo se mete en el ascensor el chico.
-Distrito 7 no?- Me dice él
-Si. Y tú eres…- Le contesto yo
- Pablo, Distrito 6 – Me dice mientras me da a mano.
La verdad es que no es una mala persona, aunque prefiero no tener a nadie más que a María en la Arena. Cuando llega a su planta me dice adiós y yo pulso un botón verde en vez del botón con el número 7. Al llegar a la planta del botón verde se abren  las puertas y llego a la azotea del centro de entrenamiento. Allí puedo ver todo el capitolio completo, además hay una especie de piscina o lago. Al ir a mirar por la barandilla noto una fuerza que me repele hacia atrás y acto seguido oigo una voz.
-Es un campo de fuerza- Dice alguien que está en la sombra
-¿Quién eres?- Le pregunto, entonces el hombre sale a la luz y veo que es Peeta Mellark –Hola- le digo- ¿Qué haces?
-Nada, simplemente estoy aquí porque es relajante. En el año de mis juegos vine aquí muy a menudo y desde entonces cada año de mentor vengo aquí-
La verdad es que recuerdo perfectamente sus juegos. Los han puesto alguna vez en la Televisión. Nos quedamos un rato en silencio hasta que cuando va a irse me da un consejo que le dio su mentor. Me dice que recuerde quien es el verdadero enemigo, aunque no logro comprender realmente que es lo que me quiere decir. Y cuando voy a preguntarle veo que la puerta ya se está cerrando. Es maravilloso, la ciudad está completamente alumbrada. Desde la noria hasta la calle principal llena de comercios y restaurantes. Me quedo admirando el capitolio hasta que empiezan unos fuegos artificiales en el parque de atracciones, ya deben ser las 4 de la madrugada, pero no tengo nada de sueño. La verdad es que debería dormir algo porque hoy empezamos los entrenamientos y tengo que estar fresco. Bajo por las escaleras y entro en nuestro piso. En el comedor hay 2 avoxes. Les pido un té caliente y me lo llevo a mi habitación. Me lo tomo en silencio y me quedo tumbado boca arriba en la cama hasta que noto que las lagrimas caen por mis mejillas. Al oírme llorar María viene a mi habitación asustada y lo único que me sale por la boca es
-Quédate conmigo-
-Hoy y siempre- Me responde ella, y me quedo dormido con su cabeza en mi pecho. Ahora solo puedo decir una cosa, cuando la vida te presente razones para llorar demuestrale que tienes mil y una razones para reir. Y es ella, ella es la razón uno y la razón mil por la que reir. Al fin y al cabo por eso me presenté ¿No?, para terminar juntos esto, para poder morir a su lado aunque ello me conlleve a dar un paso al frente y admitir que no, que no voy a vivir más.


domingo, 10 de agosto de 2014

Encuesta!!

Hola tributos!!
Está no es una entrada con capítulo, solo es para avisaros de que la encuesta ya está disponible y la pregunta es la siguiente: ¿Qué produciría un hipotético distrito 14? Votad porfavor y si surge algún problema avisadme (;

Capitulo 6

Hola tributos!!
Lo sé, podéis matarme. Prometí subir capitulo todos los viernes pero estoy de vacaciones y bueno, la verdad es que no sé ni en que día vivo ;) Espero qué os esté gustando la historia y bueno, por favor comentad. Un día de estos haré una encuesta, me falta decidir la pregunta que os haré. En fin, no os entretengo más, disfrutad del Capii (:
_____________________________________________

Abro el grifo y ahora pulso botones al azar, no para divertirme, sino porque estoy como sin alma desde que salí de la cornucopia. Entonces me salen chorros de agua fría y caliente que me ayudan a despejarme y a darme verdadera cuenta de donde estoy. Estoy en los juegos del hambre, donde si no matas, eres matado. Salgo de la ducha y salto la alfombrilla eléctrica que no me produce ninguna confianza y me seco con mi albornoz marrón que alguien lo había puesto a calentar, supongo que habrá sido un Avox, entonces me pongo algo cómodo debajo y me tapo con el albornoz porque ahora hace realmente frío. Cuando creo que estoy listo me dirijo a la habitación del final, la que está acristalada, y me encuentro con Johanna. Esperamos y cuando llega María dice
-Bueno, como creo que ya habéis visto la gente del capitolio es realmente extravagante- La verdad es que sí, la gente se teñía la piel de colores o se injertaban colas o cosas rarísimas –Bien, pues cuando lleguéis con vuestros estilistas no os neguéis a nada de lo que os vayan a hacer u os hayan diseñado, ya que ellos saben realmente que es lo que quiere la gente del capitolio y os ayudarán a conseguir patrocinadores- Genial, pienso yo. Es lo que me faltaba, que me vistan de mono de feria antes de ir al matadero. -Lo segundo que quiero que tengáis en mente son los patrocinadores. Tenéis que encandilar a la multitud, tenéis que gustarles. Creo que no vais a tener problema porque sois bastante atractivos, aunque de eso no se vive, claro.- dice ella mientras se levanta para irse. – Por cierto, mañana el desayuno a las 8, venid lo mejor que podáis ya que la primera visión de los tributos es la que más patrocinadores consigue.- Termina diciendo, y cuando estaba ya  a punto de salir le decimos al unísono  -Gracias Johanna- y nos da un abrazo a cada uno. Entonces me voy a mi cuarto y pido la cena allí, y al minuto aparece una bandeja de pasta con tomate, pollo asado con la deliciosa mermelada de castaña y de postre pido un surtido de pasteles de cada distrito. Al terminar pido un vaso de leche calentita para dormir bien ya que tengo que estar perfecto mañana y mientras fantaseo con la vida del capitolio me duermo profundamente, sin pesadillas, hasta que Sophie me despierta al abrir la ventana de mi habitación. –Gracias Sophie- murmuro y ella me sonríe. Me meto a la ducha y le doy al botón del gel de vainilla que tanto me gusta y al salir decido pasar por la alfombrilla para  que el pelo se me seque al instante, ya que no me sobra el tiempo. Una chispa me recorre el cuerpo y me deja el pelo liso. Me lo peino como a mí me gusta y abro el armario para ver lo que me pongo. –Podrías salir desnudo, llamarías mucho la atención- dice alguien detrás de mí, y al girarme descubro que es María, que está preciosa con ese vestido verde. –Ja Ja Ja – Me río falsamente y le pido por favor que me ayude a elegir algo de ropa. Al final acabo yo también con un traje verde a juego con su vestido. Al llegar al comedor nos sentamos y nos ponemos morados con todo lo que podemos y tal y como estaba previsto, a las 12 llegamos al capitolio y me quedo con la boca abierta, es magnífico, simplemente perfecto y al llegar a la estación una multitud se abalanza sobre nosotros. Firmamos autógrafos, nos sacamos fotos y alabamos a la gente, creo que hemos sido los primeros en llegar porque aún no hay ningún tren y detrás nuestra vienen algunos trenes con lo que Johanna nos dice que la sigamos y llegamos al centro de renovación, donde me separan de María y 3 señoras se deciden a empezar a prepararme, la primera se llama Blonda, que me desnuda y me hace meterme en una bañera con unos potingues de colores que dan un poco de asco, la segunda que según creo se llama Flora es la más maja, es un poco gordita y le crecen flores de los brazos, esta se encargaba de mis cejas y mi pelo y la tercera que se llamaba Gilly se encargó de depilarme las piernas con unas pinzas mortíferas, al final me arreglaron las uñas y me dieron un albornoz para que esperara a mi nuevo estilista. Cuando oigo el ruido de la puerta abrirse veo que aparece un hombre realmente apuesto, sin ningún rasgo quirúrgico como los de la gente del capitolio, aunque si que tenía acento de allí no se comportaba como una persona del capitolio y eso me tranquilizaba porque entonces no me iba a vestir muy extravagante.-Me llamo Paul- Me dijo, y estuvimos hablando un rato hasta que se decidió por traerme mi traje, en un principio pensé que iba a ir de árbol, como lleva haciendo el distrito 7 durante más de 50 años, pero ahora veo que me trae unas hojas. Me las coloca en el cuerpo tapándome las piernas hasta la rodilla y con el torso desnudo, además me coloca algo de maquillaje verde que brillaba por el cuerpo y me despeina el pelo y me coloca hojas en el. La verdad es que a pesar de que es muy simple, es magnífico. También me pone unas gafas cuadradas de pasta y me dice que a partir de ahora las lleve siempre ya que me hacen más adorable.  Me gusta muchísimo el aura que desprende el traje. Salimos a la antesala donde esperan los caballos, y llegó María, con un vestido de hojas como las que llevo yo para cubrirme las piernas y con el mismo maquillaje verde brillante por el cuerpo y con hojas secas en el pelo rizado. Ella también estaba preciosa y mientras estaba mirándola una voz dijo –Distrito 1, Preparado- Y salieron los del distrito 1 en sus caballos. La voz hizo lo mismo con todos los distritos y al llegar al nuestro, nos subimos a la carroza decorada con hojas y salimos a la calle principal, donde mirásemos a donde mirásemos la gente saltaba y nos vitoreaba, incluso gritaban nuestros nombres. –Distrito 7, Ignacio y María!- gritó Caesar Flickerman. Yo creo que les encantamos a todos porque nos tiraban flores e incluso una señora me tiró un colgante de perlas. Ellos gritaban y yo solo pensaba en la de patrocinadores que iba a conseguir después de esto. Al final, llegamos al círculo de la ciudad, donde nos esperaba Snow y pasamos saludándole, aunque sin mucha gana. Al volver, cuando se hizo de noche el maquillaje verde comenzó z brillar muchísimo más y parecía que estábamos brillando nosotros. Al bajamos de las carrozas lo único que puedo hacer es darle un abrazo a Paul y darle mil gracias por sus trajes, los cuales creo que nos conseguirán algún que otro patrocinador en la arena. A demás Johanna me comentó que hablaría con antiguos patrocinadores del distrito 7.
-Vámonos- Le digo a María, y ella acepta sin miramientos. Busco a Sophie, que está hablando con la gente de nosotros y le pido a ver si nos podemos ir ya. Recogemos a Johanna y allí conocemos a los mentores. Algunos son antiguos vencedores, como Enobaria, Johanna, Beete, Annie, Peeta y Katniss. Otros han ganado los juegos tras la rebelión, como Finnick Jr. o Jaqueline, del distrito 5. Nos montamos con Johanna y Sophie en el ascensor que nos lleva hasta la séptima planta. Mientras estamos en el ascensor descubro que las hojas del traje de Paul son comestibles y para cuando llegamos ya me he comido lo suficiente como para que se me vean mis partes, pero parece que después de lo de mi sesión de belleza he perdido la poca vergüenza que me queda.

sábado, 2 de agosto de 2014

Capitulo 5

HOLA TRIBUTOS!!!
Esto de escribir desde el movil se me da fatal... Bueno, ya siento no haber subido el capitulo ayer pero esque estoy de vacaciones en la playita y se me olvidó por completo. Siento de verdad que sea tan corto, os compensaré antes de la semana que viene, lo juro. Aquí os dejo el capitulo para que lo disfruteis:)
_____________________________________________

Llevamos ya 4 horas con el dichoso arco y María no mejora nada y creo que ella también se está desesperando porque empieza a fallar muchísimo más, con lo que decido que el arco no es una buena idea para ella, con lo que ahora le dejo elegir a ella mientras voy al baño, y cuando vuelvo veo que se ha decantado por la lanza, tampoco le va mal del todo, porque acierta en la diana pero cuando va a lanzarla a los muñecos no consigue atravesarlos porque no tiene fuerza suficiente. A las 10 de la noche nos llama Johanna para cenar y al llegar a la mesa saludo a Sophie con un abrazo y los Avox nos sacan la cena. Sopa de yogurt con frutos rojos, Pescado al horno del Distrito 4 y de postre un Flan de coco con coco confitado. Cuando terminamos nos ponemos los 4 a ver las cosechas de los demás distritos. Se han asegurado que los del 1 y el 2 sean los más fuertes y apostaría lo que fuera a que no va a ser la primera vez que cojan un arma. No hay voluntarios hasta llegar a nuestro distrito entonces aparezco yo, parezco un poco desesperado, pero la verdad es que los comentaristas están hablando muy bien de mí, cosa que agradezco, ya que toda ayuda es poca. Los demás distritos tampoco han sido muy llamativos y finalmente ponen varios resúmenes de algunos juegos que fueron llamativos en su día. Empiezan con el primer vasallaje, Cuando terminan ponen el segundo, luego llegan los 65º juegos del hambre, que eran los de Finnick Odair, Acto seguido llegan los de Johanna y al acabar se corta la conexión. Yo pensaba que los juegos del 74 y el tercer vasallaje eran importantes, pero Johanna nos explica que al capitolio no le favorecería nada recordar la chispa que lo hizo caer.  Entonces nos pregunta a ver si queremos tomar algo antes de irnos a dormir, pero yo niego con la cabeza porque ya son las 2 de la madrugada y aunque mañana tengamos el día libre, me he prometido a mí mismo hacer que María controle algo antes de salir del tren pero creo que no lo voy a conseguir. Me dirijo a mi habitación, cierro la puerta con el cerrojo para que nadie me moleste y me desvisto, pero no voy a volver a dormirme solo con el albornoz, por lo que busco en el armario un pijama largo de seda, que es lo más cómodo que me he puesto nunca y entonces me quedo contemplando el paisaje de la ventana y pensando en que hoy ha sido un buen día, a pesar de mi futuro y finalmente entre el monótono ruido de las ruedas y el tintineo de la lámpara que cuelga sobre mí me quedo dormido como un bebé. Me doy el lujo de dormir hasta las 11, ya que ayer nos quedamos hasta muy tarde viendo esos resúmenes de los juegos, pido un chocolate caliente y tostadas con mermelada de castañas y cuando me las termino me doy una ducha y procuro pulsar otra vez el botón del aroma de vainilla porque me encantó ese olor. Al terminar me pongo lo mismo que me puse ayer, una pantaloneta verde y la sudadera marrón y me dirijo a todo correr a la habitación de María, pero como no está, la busco por todo el tren hasta que doy con ella en la sala libre con las armas.
-Hola!- Me dice calurosamente. –Cómo estás? Y le hago un gesto con la cabeza como diciéndole que bien. Veo que ha cambiado y ha cogido el hacha, no creo que se le vaya a dar bien ya que para eso hay que tener bastante fuerza, cosa de la que carece al comprobar ayer que no consiguió atravesar los muñecos. También practicamos con las dagas, el tridente, incluso practicamos algo de lucha cuerpo a cuerpo, que no se le da nada mal. Entonces se me viene una idea a la cabeza, podría lanzar cuchillos, ya que tenía buena puntería y como pesan muchísimo menos que la lanza, no se le puede dar tan mal. La verdad es que con las dianas está acertando en el centro y lo hace bastante bien, incluso con los muñecos de goma acierta en el corazón o en la cabeza y como lo hace tan bien, propongo practicar con un holograma, enciendo el holograma y selecciono el botón en el que pone “Arena”  y acto seguido, la habitación se convierte en una cornucopia situada en el centro de un gran desierto. Miro a mi alrededor y 5 puestos a la derecha está María, le grito que coja un cuchillo y practique lo que hemos estado haciendo hoy. Y entonces una voz empieza la cuenta atrás desde 10, me pongo en posición de correr y cuando suena el gong, me lanzo hacia la cornucopia y llego el tercero, me hago con un hacha y veo que María llega y coge un juego de cuchillos, entonces, cuando lo lanza y le atraviesa el corazón a un niño, se pone a gritar y a hiperventilar,  y mientras estaba distraída un tributo la mata. –Me toca- Pienso, mientras agarro mejor el hacha. Veo el siguiente tributo que se acerca y cuando está lo suficientemente cerca de mí, le clavo mi hacha en el estómago y me pongo a temblar, pero me digo a mi mismo que tengo que ser más fuerte y entonces mientras pensaba en que había matado a una persona, noto el frío acero atravesando mi estómago y entonces vuelvo a la sala donde está María siendo consolada por Johanna. La verdad es que me he quedado impresionado, no me creía capaz de matar siquiera a un animal, pero lo he hecho me ha dejado impresionado. No me creía capaz de matar a alguien, pero al final me he convertido en uno de ellos. –Daos una ducha y luego venid por favor al comedor, mañana llegamos al capitolio y os voy a dar algunas indicaciones- y entonces María sale corriendo hacia su cuarto y cierra la puerta tras de sí, sin hablar conmigo, y pienso en que igual está enfadada conmigo por haberla metido ahí.