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domingo, 25 de enero de 2015

Capítulo 33

Hoola tributos!
Bueno, siento la espera pero aquí está el capítulo 33! Antes de eso quiero deciros que me he apuntado a una iniciativa del blog las quimeras de tinta de merianne abevaz para publicitar a pequeños blogs únicamente literarios (Si teneis un blog de estas características os recomiendo que os apunteis) También siento no haber contestado a los comentarios, he andado algo justo de tiempo esta semana pero aprovecho ahora para daros las gracias:3 Bueno, que me enrrollo más que las persianas^^ aquí os dejo el capítulo!
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Los días pasan, uno a uno hasta que lentamente llega el frío y la nieve, llega diciembre. Durante estos meses he sido ayudado por Gonzalo, yo cocinaba y el limpiaba. Ambos íbamos en nuestros ratos libres al bosque del distrito 14, él cazaba y yo únicamente me sentaba y jugueteaba con el brazalete que me dió Snow al ganar los juegos. Mi adicción al café creció más al visitar la Zanja, ya que tenía pesadillas con los futuros tributos. Con la llegada de Diciembre llegaron Paul, Sophie, Gilly, Blonda y Flora, dispuestos a arreglarme para las cámaras antes de la gira de la victoria. La mañana anterior, me quedé a solas con Sophie y lo que ocurrió hizo que me quedara mudo.
-Nacho...- dijo triste -Rominella, la ex estilista de María me dió esto para tí-
Y de su bolso sacó una carta, una carta anaranjada
-Querido Nacho,
Si lees esto quiere decir que yo estoy muerta y que tu eres el vencedor de los centésimos juegos del hambre. Enhorabuena, has demostrado que no hace falta ser todo un profesional a sangre fría para ganarles. Si te entregan está carta quiero que sepas que te amo y que estoy segura de que luchaste por mi en la Arena a la que nos mandarán. Me encantaría saber todo lo que pasará aunque eso es dificil si estoy muerta. Quien sabe, puede que no llegues nunca a leer esta carta, ni tú ni yo pero tengo la esperanza de que lo haremos a poder ser, juntos. Tengo miedo, ya que si estoy estas leyendo esto quiere decir que he muerto y bueno, no he conseguido pegar ojo estos días pensando en la forma en la que moriré. Ojalá no sea muy duro, no quiero morir con dolor, yo quiero morir a manos tuyas cuando los dos hayamos llegado a semifinalistas. Nacho, te ruego que no caigas en una depresión, tú vales más que todo eso y una vez que salgas ya no volverán a inmiscuirse en tu vida. Por favor, no te desanimes, nunca. A pesar de que yo no estaré allí debes estar alerta. Cuida de mis padres, te quiero muchísimo
María Solt
PD: Gracias por esta noche, nunca olvidaré nuestro día en el Capitolio-
Las lágrimas caen sobre el delgado papel con su fina escritura y es imposible contenerlas. Llorar ya se ha convertido en parte de mi forma de vida, llorar hace que mis problemas se vayan a través de las lágrimas. La escribió cuando todo estaba bien, la misma noche que me la llevé al Capitolio a escondidas y nos lo pasamos genial y esto hace que me derrumbe más. Con la mano temblorosa dejo la carta en la mesa y me siento en el sillón apollado en el hombro de Sophie, ella también está llorando en silencio. El verde maquillaje de sus ojos ahora es una mancha y su cara está llena de borrones.
-Sophie...- susurro -Tu también la querías...- me seco las lágrimas -Gracias, muchas gracias por la carta-
-Si...- dice -De nada Nacho, aún hay más- saca una foto del bolso en la que salimos Johanna, María, Sophie y yo sonrientes en nuestro piso del centro de entrenamiento -Eramos los mejores- digo sonriendo al ver la foto -Muchisimas gracias, yo- Me callo al no saber que decir -No tengo palabras-
-Hazme un favor- dice ella -Saca a todos los tributos que puedas-
A media mañana me arreglo y vamos los seis a la estación de tren, sin mentores. El tren eléctrico es idéntico al que nos llevó desde España al Capitolio, la mesa repleta de alimentos, las cortinas de seda fina, la lámpara de diamantes...
-En dos horas llegaremos al trece- dice Sophie -Poneos cómodos-
Me siento en uno de los sofás y tomo un café, a la espera de que alguien articule alguna palabra.
-¿Quien hablará?- pregunta Pablo
-Yo- dice Paula levantándose -Yo hablaré esta vez-
-Muy bien- dice Sophie -Toma, esto es lo que tienes que decir. Ten cuidado, no queremos enfadar a Snow-
 Cuando estamos a punto de llegar nos vestimos con trajes elegantes y nos preparamos para salir. Cuando se abren las puertas del tren unos armados agentes de la paz nos trasladan hasta el edificio de la justicia. En el camino, vemos muchísimas personas vestidas uniformemente y varios agentes de la paz con una pinta realmente aterradora que me hace estremecerme. Tras una visita guiada por el trece, donde conocemos las centrales energéticas, el pueblo, las minas y las fábricas, llegamos al edificio de justicia. Desde una antesala escuchamos al alcalde presentarnos y cuando nos da paso se abren las puertas y noto las suaves manos de Sophie empujarme hacia el escenario. Veo cientos, quizás miles, de miradas penetrantes y a la espera de que les consolemos o hagamos algo por ellos.
-Habitantes del trece- dice Paula y tose para aclararse la voz -Ninguno conocimos a vuestros tributos, a pesar de que no fuesen de aquí estoy segura de que les tuvisteis un gran aprecio. No cualquier persona es capaz de luchar allí y ellos lucharon seguramente hasta el final, hasta que la muerte les pilló de sopetón porque allí un paso en falso y estás muerto. Un solo paso, una acción, un movimiento pueden cambiarlo todo. Pueden dictaminar si vives o mueres y aunque me pese, ellos dieron un paso en falso que se llevó todo de sus vidas. No somos nadie, pero de verdad, de verdad de la buena que sentimos de verdad lo que les ocurrió, su trágico final. Espero que sepáis apreciarles ya que estos juegos han supuesto un antes y un después en la vida de sus familias y vosotros realmente sabéis lo que sufren. -Se detiene a pensar y continúa -Muchas, muchísimas gracias por todo, distrito 13. De verdad-
La plaza entera rompe en aplausos, al parecer lo estamos haciendo bien, espero no estropearlo.
Después del discurso cenamos en casa del alcalde, nos sirven de lo mejor que hay por aquí y a la noche volvemos al tren para viajar al doce. Llegaremos mañana a la mañana así que me pongo un pijama y me voy a dormir.
-Buenos días Nacho- dice Sophie al abrir la puerta
-Buenos días Sophie-
Me visto, con algo oscuro. Algo que refleje lo que siento hoy. Estoy totalmente decidido, hoy hablaré yo. Hoy hablaré ante todo el doce.
Desayunamos tranquilamente y en mi mente repaso lo que tengo que decir. Cuándo llegamos el tren se detiene, pero esta vez vamos escoltados por Sophie, no por los agentes de la paz. A nuestro encuentro llega aquella mujer increíblemente parecida a Sophie, si no recuerdo mal se llamaba Effie. Entre las dos nos guian por el doce llevándonos a los lugares más importantes hasta que a medio día nos dirijimos al edificio de justicia. Esta vez no hay una antesala, únicamente subiremos al estrado y hablaremos. Al llegar a la plataforma me coloco delante del micrófono, miro a Gonzalo, miro a Sophie y busco a Peeta con la mirada.
-Distrito doce! Solo puedo decir que lo siento, profundamente. No conocí a la tributo pero el tributo mató a la persona a la que quería, la persona más importante para mí. No tuve otra opción- Miro a Peeta a los ojos al encontrarle y recuerdo lo que pasó
(FLASHBACK)
-Voy yo- dice María
-No, tu no vas a ningún lado- Le freno con el brazo.
-Nacho, por favor. Corro más que tú y solo será ir cogerlo y volver- Dice suplicando.
Al final acepto aunque la idea no me gusta nada, dejamos nuestras mochilas en el suelo y lo único que cogemos son nuestras armas. A las doce escuchamos unas campanadas y una mesa con mochilas aparece en el centro.
-Suerte- Le susurro.
Primero van los del dos, que cogen su mochila y desaparecen por el este, luego Pablo y Paula y a la vez sale María. Pablo y Paula son más rápidos y se van corriendo, entonces mientras ella está cogiendo la mochila aparece el del doce por detras con un cuchillo. Lo siguiente pasa muy rápido, el del doce mata a María acuchillándola en el cuello y yo me lanzo a por él, agarro el hacha con las dos manos y se lo clavo en la cabeza. -¡Pum!- El del doce -¡Pum! -El de María- Le saco el hacha del cráneo y le dejo tirado ahí. Corriendo voy donde María y le abrazo, le abrazo como si pudiera compartir mi vida con ella pero sé que ya no está. Le doy un profundo beso en los labios y entonces me acuerdo de lo que dijo.
-¿Sabes? Una persona muerta es capaz de oir hasta 7 horas después de su muerte- Oigo en mi cabeza su melodiosa voz. Entonces le susurro un te amo al oido que espero que escuche y me alejo de ellos dos para que se los lleve el aerodeslizador.
(FIN FLASHBACK)
-Aún tengo pesadillas al recordar sus muertes. Sé que puede que no me perdonéis pero de verdad, no podía irme de la cornucopia sin matarle al ver su cuerpo allí tirado. Necesitaba venganza...- suspiro y tomo aire. No hace falta decir que estoy totalmente arrepentido de lo que hice, no tengo ni idea de como el amor puede llevarte a hacer este tipo de locuras aunque bueno, eso es el amor. Ese sentimiento que te llena tantísimo que no te deja ni siquiera ver y te lleva a hacer locuras. El mismo sentimiento que cuando te falta duele, duele tantísimo como si te hubiesen lanzado por una colina rodando y hubieses chocado con todos los árboles de esta. Sé que puede que no lo entendais, lo que sentía por ella me hizo luchar, porque para eso me presenté, para salvarla. Después de eso todos levantan los tres dedos centrales de la mano, como simbolo de agradecimiento.
Me doy la vuelta y leo en los labios de Sophie un -Muy bien- Paula está aplaudiendo en silencio y Mateo asiente con la cabeza. Cuando acaba la ceremonia vamos a casa del señor Hawthorne, el alcalde del distrito. Su mujer, Madge Hawthorne nos sirve té con pastas y después comemos pavo al horno y sopa de cocido. El señor Hawthorne nos habla continuamente sobre rebeliones y esas cosas y la señora Hawthorne permanece callada. Al final de la noche, volvemos al tren y la velocidad vuelve a atravesarnos el cuerpo. Los 320km/h dejan de serlo y se convierten en insignificantes números de un contador, se convierten en segundos, en pasos... me voy a la cama y me duermo pensando en todo lo vivido, soy demasiado jóven y he vivido experiencias increiblemente extremas.
Así, día tras día fuimos viajando por los distritos, cuando Sophie me dijo una noche que mañana llegaríamos al distrito siete, los nervios volvieron. Tengo que hablar con Johanna, además mañana volveré a hablar yo.

domingo, 18 de enero de 2015

Capitulo 32

Hoola tributos!
Bueno, hoy no tengo muchas ganas de escribiros un parrafón (llevo tooda la tarde estudiando) así que os dejo aquí el capítulo 32!
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Buenos días!- Me despierta Gonzalo -Nacho!!- Grita y me incorporo al segundo
-Hmmm... Buenos días- digo enfadado -¿Que haces aquí?-
La respuesta me sorprende, ha decidido ayudarme a cuidar la casa hasta que consiga asentarme y volver a poder vivir yo solo con normalidad, creo que esto es obra de Sophie, por si hago algo que no debería. A mí me parece una gran idea, así podemos cuidarla juntos ya que yo solo no puedo hacerme cargo. Mientras él recoge un poco la cocina yo preparo el desayuno, pongo café a hervir, tuesto cuatro rebanadas de pan y les unto una mermelada de fresa que encuentro en uno de los armarios. Con dos naranjas hago algo de zumo y lleno dos vasos bien majos.
-Está todo delicioso- dice Gonzalo lamiéndose los dedos -De verdad-
Cuando terminamos recogemos todo entre los dos y nos vestimos con ropa cómoda. Cojo la brújula y algo de dinero y me despido de él hasta el mediodía. Ya me sé el camino hasta el pueblo de memoria y no me cuesta nada llegar hasta la zona de comerciantes. En la carnicería compro un pollo, en la frutería más naranjas y en la panadería una hogaza de pan caliente y un poco de tarta. Cuando he terminado de hacer toda la compra decido ir a ver como es el mercado y la zanja.
-Vaya...- es lo único que sale de mi garganta al ver la Zanja. Las casas son de tablones de madera que se podrían romper con una tormenta. Los niños corren por las calles y los adultos simplemente se sientan y esperan a que el hambre acabe con ellos. Después de haber visto todo voy al mercado a dar una vuelta y compro algo de verdura y un poco de leche. Al final de la mañana decido volver a casa para cocinar la comida.
Hago el pollo a la naranja y corto unos pedazos de pan, cuando todo está listo salgo a la calle a esperar a Gonzalo, que vuelve con su arco y un conejo.
-¡Nacho!- grita enseñándome el conejo -¡mira!-
Guardamos el conejo en el frigorífico y nos comemos el pollo, después de comer nos sentamos en los sofás a ver un rato la televisión. A la tarde él se queda a limpiar y me toca a mí ir a relajarme así que escondo mi hacha en una mochila y me voy al bosque. No voy por el camino normal, que está vigilado por agentes de la paz sino que voy por detrás de la aldea de los vencedores que te lleva directamente al bosque, aunque hay que cruzar la verja por un agujero en el suelo. No tengo ningún problema para cruzar así que saco mi hacha de la mochila y lo empuño con fuerza.
Mientras camino veo mi primera víctima, un castor. Lentamente levanto el hacha y sin hacer movimientos bruscos lo lanzo para atravesarle la tripa pero no lo recojo, solo me dejo caer desplomado en el suelo. He recordado lo que sentía cuando mataba y en frío no me gusta nada así que escondo el castor y decido dar un paseo. Cuando salto para coger una manzana un tintineo suena y me sorprende, viene de mí. Compruebo todo y me sorprendo al ver el colgante que me llevé de casa, casi ni me acordaba. Jugueteando con él consigo abrirlo, cosa de la que no me acordaba y me entristezco al ver una foto de mi madre. Las lágrimas vuelven a caer por mis mejillas, ese sabor a sal vuelve a mi boca, puedo intentar disimularlo pero nunca conseguiré olvidar. Me caigo al suelo y me quedo rendido a los pies de un frondoso roble, con la brisa de dulce olor que proviene de los árboles de azúcar que cultivan más allá.
...
-Nacho!- una voz femenina me llama -Ignacio!-
Corre por el bosque preocupada, como si nuestras vidas importaran algo. Podría suicidarme, entonces acabaría con todo este dolor psicológico pero eso daría menos oportunidades a nuestros tributos
-Mis tributos!- digo despertándome -Ahora soy mentor, no puedo irme y dejarles a ellos aquí-
Me levanto y intento buscar la voz que me llamaba antes, ahora no habla, ahora llora. Lentamente me acerco con cuidado por detrás y le toco la espalda. Es Paula, que ha venido a buscarme. Le seco las lágrimas y nos vamos por el camino de la valla, hasta llegar a casa. Al entrar veo que están todos aquí, Gonzalo, Pablo, Mateo y Sophie.
-Bueno chicos- dice Sophie con su vocecilla -Seguramente os preguntéis para qué es esta reunión-
Todos asienten, el silencio es absoluto a la espera de que Sophie hable.
-Mañana llegarán los tributos caidos, vuestros compañeros de distrito. Debéis estar en la plaza a las doce, celebraremos una ceremonia- dice -Por cierto, la gira de la victoria es en diciembre, tenéis cinco meses aún para adaptaros bien y después nos iremos por los demás distritos-
Aún no consigo que mi mente trabaje toda la información, sigo en lo del funeral.
-Os recomiendo que vayáis a dormir, va a ser un día muy muy duro-
Todos le hacen caso y se van, no sin antes haberse despedido. Cuando la casa está tranquila y Gonzalo en el salón voy a la cocina y enciendo el fuego. Pongo café a hervir y caliento la leche que compré a la mañana en el mercado.
-¿Gonzalo quieres café?- pregunto desde la cocina
-Si!- grita él desde el salón
Saco dos tazas del armario y sirvo café hasta la mitad, luego les echo la leche y dos cucharaditas de azucar del distrito 14.
-Toma, cuidado que quema mucho- digo dejándole la taza en la mesilla del salón -No sé si aguantaré mañana...- suspiro y le doy un sorbo al amargo café -Verla otra vez... por un lado quiero y por el otro no-
-Te entiendo...- dice -Yo no me llevába muy bien con mi compañera pero era de casa, ya sabes...-
Lentamente la noche avanza y café tras café voy encontrando mi adicción, la forma de que esto sea más leve. No me suena que ningún vencedor se haya enganchado al café, Haymitch bebía, la mayoría de mentores del seis se drogaban con morflina... El café no es tan malo, me quita el sueño pero no me mata.
-Yo me voy a ir a mi casa- dice Gonzalo bostezándo -No te vayas muy tarde...- y sale por la puerta.
Veo la televisión, leo un periódico, bebo más café, salgo al jardín trasero a tomar el aire... Cuando el sol empieza a salir voy fuera, a la puerta de nuestra casa. Ver amanecer es otra de mis aficiones, hace que me sienta como en casa, sin problemas.
A la mañana el tiempo pasa muy despacio, desayuno solo y después me doy un baño. Al salir me pongo mi albornoz y me tumbo en la cama hasta que escucho a Mateo salir de su casa para ir a la plaza de la aldea de los vencedores a esperarnos. Me levanto y me pongo un traje negro, lo más oscuro que encuentro. Me pongo unas gafas de sol oscuras y bajo a esperar en la cocina.
-¿Estais ya?- pregunto asomándome al marco de la puerta -Sí venga, o llegaremos tarde-
La lluvia cae lenta en el gris paisaje. El cielo está cubierto y hace que la oscuridad se incremente, el camino hasta la plaza se nos hace lento. Al llegar ya están todos allí pero aún no han llegado los cadáveres. A las doce del mediodía llegan unos coches oscuros y mi cuerpo se tensa, por un lado siento que Gonzalo me agarra fuertemente la mano y por el otro siento a Mateo, su cuerpo fuerte y musculoso está temblando.
-Cuidado!- dice un señor que saca los ataúdes del coche. Coloca tres ataúdes y los abre, primero el de la chica del uno, luego la compañera de Gonzalo y por último el de María. Un chillido sale por mi garganta, lo único que puedo decir.
-¿Estás bien?- Pregunta Gonzalo -¿Quiéres que te acompañe a casa?-
-No pasa nada- Y una lágrima cae, tras ella vienen muchas más y caigo al suelo. -María...- suspiro y sigo llorando
(FLASHBACK)
Nos montamos en la noria y empiezan los fuegos artificiales, la cabina sube y cuando está en lo más alto vemos el capitolio perfectamente iluminado y unas explosiones de colormaravillosas. Entonces sucede
-Te quiero muchísimo Nacho- Dice ella
-Yo más- Digo yo. Me acerco a su boca y la beso suavemente, este momento me hace ser plenamente feliz. Hace que me olvide de todo, de los juegos, de Sophie, de Johanna, de los tributos… Incluso de mi familia.
(FIN FLASHBACK)
Me levanto del suelo despacio y me acerco a su ataúd, le aparto los anaranjados mechones de pelo de la cara y con el dedo índice recorro todos los espacios de su cara.
(FLASHBACK)
Mientras caminamos yo juego con el hacha y María hace algunos nudos para entretenerse, también paramos a cazar y me alegro de haber traido a María ya que ha conseguido un conejo y un pavo. Cuando el sol ya se empieza a ocultar tras la montaña veo el laberinto a lo lejos y corremos. Estaría bien congelar este momento, los dos aquí, corriendo con el viento dandonos en la cara. El cielo naranja y con el sol poniéndose que dan paso a un cielo negro inmenso que te hipnotiza, lleno de estrellas fugaces y otras que desprenden brillos y colores maravillosos. Todo esto mientras escucho su risa es maravilloso, es como estar una noche de verano con ella en el bosque. Entre las risas y el calor casi no me doy cuenta de donde estoy, estoy en los juegos del hambre.
(FIN FLASHBACK)
Mis lágrimas caen sobre su cara, con la mano temblándo y sin poder contener el pulso le paso el pulgar por la mejilla para quitarle mis lágrimas. Después me alejo y dejo a los demás que vayan a despedirse, me alejo intentando olvidar, intentándo hacer como que todo ha pasado, aunque en realidad nunca pasará. Esto nunca termina, uno nunca acaba con todo lo que ha vivido.
Con los ojos rojos e hinchados espero a que vuelvan. Unos minutos después viene Gonzalo con los ojos también rojos y me abraza. Él también está conmocionado, no se llevaba bien con su compañera pero aún así la quería. Después de enterrar sus cuerpos no sabía que hacer así que fuí junto con Gonzalo, Mateo, Pablo y Paula a una especie de bar. Allí, copa tras copa acabo olvidando. Por una noche olvido aunque sé que mañana los recuerdos volverán y el miedo crecerá

domingo, 11 de enero de 2015

Capitulo 31

Hoola tributos!
Bueno, aquí está el capítulo. Creo que a partir de ahora voy a empezar a subirlos todos los domingos sin excepción a no ser de que un día entre semana me de un fus de alegría y suba uno (lo creo poco probable^^)  Bueno, aquí teneis ¿Que creeis que les pasará en el catorce? Dejad las respuestas en comentarios:3
PD: Siento que sea algo corto, es para compensar el otro que era doble, decidí unir 2 capis(:
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-Correcto Nacho!- dice animada Sophie -Y yo he pedido que me degraden a este distrito, a partir de ahora seré escolta del capitolio del distrito 14-
Las noticias se acumulan en mi cabeza y después de la charla de Sophie mi mente necesita desconectar. Lo único que quiero es ir a mi casa de la aldea de los vencedores y sentarme a tomar un café pero mis planes se chafan al escuchar la última noticia de Sophie. Tenemos que dar un discurso delante de todos los ciudadanos en la plaza del pueblo. Nos ponemos en marcha siguiéndole a través de la multitud y llegamos hasta el estrado, que es igualito que el que se usa en la cosecha. Subimos lentamente y al llegar arriba todo el mundo se calla y nos aplauden.
-Voy a hablar- les susurro y me acerco al micrófono -Hola habitantes del distrito 14, somos Nacho, Gonzalo, Paula, Pablo y Mateo y a partir de hoy seremos los mentores de los futuros tributos del distrito 14- la gente aplaude, después los demás vencedores dan una larga charla sobre lo que supone esto para nosotros y decido acabar de la mejor forma posible -Espero que nos adaptemos pronto y para ello quiero solicitar una entrevista con al alcalde del distrito esta tarde. Os deseo mucha suerte y recordad, estamos juntos en esto- digo finalmente apartándome del micro y saludando a la multitud
-Genial Nacho- dice Gonzalo chocándome la mano
-Siguiente parada aldea de los vencedores!- grita Sophie con su chillona voz -Andando!-
Veinte minutos más tarde estamos ante un arco dorado donde pone aldea de los vencedores, cruzamos el arco y cuando estamos en el centro de todas las casas nos despedimos por ahora y cada uno se va a su nuevo hogar. Mi casa es estupenda, todas las paredes son de madera y le dan un toque cálido al igual que rústico. Al principio está el comedor, a su derecha hay una puerta que conduce al salón, con una gran ventana a traves de la cual veo el bosque y frente al sofá de terciopelo hay una chimenea de ladrillos que produce mucho calorcito. En la planta de arriba hay tres habitaciones, una de ellas con baño incluido. Al final del pasillo hay un pequeño baño y unas escaleras que suben al tejado.
Cuando termino de inspeccionar la casa vuelvo al salón y veo que hay un teléfono, a su lado hay una lista con otros números. Primero llamo a Paula, para preguntarle a ver si me quiere acompañar a la reunión ya que no me apetece ir solo, ella acepta encantada y después cuelga. Al terminar la llamada cojo la lista de los números y le echo un vistazo, están el resto de Vencedores vivos de los demás distritos, el alcalde, algunas personas importantes del Capitolio...  Decido llamar a casa, para probar, pero no me sorprende que la linea se corte automáticamente.
-¿Y ahora qué?- pienso mientras le doy vueltas a mi brazalete.
Decido darme una ducha caliente y después me visto con una chaqueta negra y unos pantalones grises. Aún tengo mis cosas de la arena, que las guardo en mi habitación. Al tocar el frío hacha me vienen recuerdos a la mente, cosas que no me apetece recordar. Cojo la brújula dorada y me la guardo en el bolsillo, aunque no la vaya a emplear es una manía que he cogido.
Cuando llega la tarde paso por casa de Paula para recogerla y vamos hasta la casa del alcalde, así conocemos algo del distrito. La casa del alcalde está cerca de la plaza del distrito, en la zona más "rica" por así decirlo. Están todos los comercios, la panadería, la peluquería, la carnicería... Llamamos dos veces al timbre y nos abre una niña rubia de ojos verdes que acto seguido llama a su padre para que venga a recibirnos. Él se presenta como el señor Suederly, el alcalde del distrito, y nos invita a pasar.
-Encantado chicos- dice -Supongo que tendréis miles de preguntas pero primero dejadme hablar-
Me gusta este hombre, es decidido y directo. Además tiene un carisma que hace que sea dificil no quererle
-Este es el distrito 14, el distrito del dulce. Nos encargamos de producir azucar y todo tipo de productos dulces al Capitolio y al resto de distritos- dice orgulloso -Somos el distrito más pobre de todo Panem, porque el capitolio nos tenía olvidados, tiene sus ventajas, pero no nos dan alimentos ni nada. La gente realmente muere de hambre y no podemos hacer nada- suspira con una cara de tristeza -Llevamos cien años sin participar en los juegos y lo que nuestros chicos saben hacer es usar los picos para extraer azúcar de las minas del norte-
Vaya, no me esperaba esto. Realmente lo pasan mal, no tienen muchos alimentos pero es el precio que pagaban por estar ocultos de los juegos.
-El distrito se compone de cinco zonas- dice sacando un mapa -Está la aldea de los vencedores al oeste, en el centro está la zona de comerciantes, donde vive la gente que tiene algo de dinero, al norte tenemos los bosques y las minas. En el este está la Zanja, donde viven los más pobres, algunos no tienen ni para pagar la comida y se alimentan de animales que cazan ilegalmente en los bosques- señala los bosques del norte -Y la quinta zona, bueno, es el mercado- marca la parte donde está situado -Es un lugar de compraventa por intercambio, para la gente de la zanja-
Esto está peor de lo que pensaba, si la gente es tan débil se nos hará dificil salvarles. Realmente me doy cuenta de lo bien que vivíamos, ellos lo pasan fatal aquí.
-Por último está el tema de los agentes de la paz- dice enfadado -Nunca habíamos tenido agentes en el distrito pero se ve que cuando tomaron el control del capitolio decidieron aumentar la presión, para que no hubiera rebeldes. Son realmente estrictos, no permiten ni una y ahora que estan ellos a los ciudadanos de la zanja se les hace mas dificil salir a cazar de forma ilegal-
Miro a Paula, que tiene la misma cara de asombro que yo y no se que decir. Tengo miedo de vivir aquí, cualquier cosa que se salga de las normas es sancionado y este ambiente no me gusta.
-En conclusión, bienvenidos al distrito 14, donde vivimos sin privilegios y donde el hambre te puede matar sin que te des cuenta- dice con un tono algo monotono.
Cuando termina su explicación su mujer nos trae un te con galletas y nos los bebemos mientras le hacemos cientos de preguntas a las que responde con total sinceridad. Al terminar nos acompaña hasta la puerta y salimos a la fría noche donde caminamos por el sendero hasta llegar a la aldea de los vencedores. Me despido de ella con un fuerte abrazo y después cada uno nos vamos a nuestra casa. Tengo miedo de la noche, no quiero dormir y revivir una vez más los horrores así que me siento en uno de los cómodos sofás de terciopelo frente al fuego y poco a poco los ojos se me van cerrando hasta que el sueño se apodera de mí y me vuelve a llevar a los juegos. Me sacudo, grito, sudo... Las pesadillas son horrorosas y tengo que encontrar algo para calmarlas, algo que me permita dormir sin irme.

martes, 6 de enero de 2015

Capítulo 30

Hoola tributos!!
Este capítulo es... *-* ya lo vereis vosotros, seguro que muchos por no decir la mayoría os alegrareis^^ No me voy a entretener más, aquí lo teneis!
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-Shh- le pongo la mano en la boca -Escucha- y me dirijo hacia la sala colindante. Con la mano le hago señas para que me siga. -¿No lo has oido? Estaban tosiendo- digo y empujo la puerta para conseguir vislumbrar lo que hay dentro.
-No...- susurro -No puede ser...- le digo a Paula y le hago hueco para que mire. Ella se lanza sobre la mesa y grita
-¡Pablo!- llora y ríe -Pablo está en coma, pero también ha salido. Solo falta que despierte -Nacho, nos has sacado... el seis te debe la vida- me abraza y no me suelta.
-Mira...- susurro con los ojos como platos, aunque sin mirar a nada -Es Mateo...- digo señalandole.
-¿Donde estoy?- dice Mateo -¿He ganado?- Y al vernos a nosotros piensa que está muerto, aunque nosotros le contamos todo y le llevamos junto con los mentores. Allí esperamos a que despierte Pablo y cuando me doy cuenta de todo grito.
-¿Y Gonzalo?- miro a Annie -¿Murió?-
Rápidamente todos niegan con la cabeza y señalan a la habitación de la derecha. Allí sigue él, en coma por la descarga eléctrica. Los médicos creen que puede despertar, puede...
-Tiene que hacerlo, por mí- le digo aún sabiendo que no me oye. Despacio, me siento en un sillón y dejo que mi mente se pierda, junto con mi mirada. Me quedo ensimismado con un punto en la mesa, con los ojos abiertos como platos y rojos por las lágrimas. Cuando el punto desaparece, vuelvo a fijarme en la habitacion. Además de Johanna, Mateo, Pablo, Paula y Gonzalo están los mentores del uno, del seis, Annie y Finnick jr.
-¿Estamos a salvo?- pregunto -¿A donde vamos?-
-No- dice Annie -Vamos al capitolio, a ver a Snow-
- Q ¿Qué?- pregunto asustado - ¿A Snow?-
Rápidamente ellos me explican algunas cosas aunque no entiendo nada. Después me traen algo para comer, un arroz blanco y un vaso de agua. Me esperaba algo mejor, algo que me llenara un poco después de haber salido.
-¡Corred!- Grita Finnick -¡Gonzalo está despertando!-
Corro todo lo que puedo y al llegar me siento a su lado -Gon...- susurro -Gonzalo...- digo agarrándole la mano -Estás vivo...- digo mientras lloro a lágrima viva.
-Nacho...- sonríe -Gracias...-
-Pensé que aquella roca te mató...- intento explicarme -Ya sabes, la que te advertí-
-Dejé que la avalancha me atrapara en sus adentros- sonríe -Pensé que habías muerto-
Después de comprobar que estaba bien le dejamos dormir y nosotros vamos a una habitación con sillones. Me siento al lado de Pablo y Paula, que parecen consternados y después viene Mateo.
-Siento haber matado a tu compañera- digo sincero -De verdad que lo siento-
-No pasa nada- dice -Tranquilo, de verdad- Y me abraza.
Charlamos los cuatro sobre la arena aunque no nos contamos todo con múchos detalles, ellos me enseñan sus pertenencias y yo saco de mi bolsillo la brújula, la fuente, la cuerda y también cojo el hacha. Mateo tiene una espada, un saco de dormir, unas cerillas y una botella, Pablo tiene un cuchillo, una botella y unas gafas para ver en la oscuridad y Paula tiene una bolsa con un botiquín y una manzana que ya está podrida. Después de una larga charla aparece Gonzalo con una bata blanca y ya parece totalmente recuperado. Cenamos una sopa y un pescado al horno con los mentores y luego nos llevan a una sala con camas para dormir.
-Mañana llegaremos al Capitolio- dice Johanna que luego se va. Nos quedamos los cinco solos, a oscuras y con miedo de lo que pasará mañana. Pasadas unas horas, cuando los demás ya están dormidos, salgo para dirigirme a algún otro sitio. Vagando por el aerodeslizador encuentro una puerta que te lleva a una terraza exterior.
-Hola- dice Paula con una sonrisa -Tu tampoco puedes dormir eh-
Se pone a mi lado para poder disfrutar de las vistas y me abraza. Siento su calor y el frío del  viento, siento una sensación estupenda. Paula es una chica estupenda y me alegro que haya salido viva.
-¿Quieres un café?- pregunta amable
-Vale gracias- contesto yo
Un poco después vuelve con dos cafés oscuros como el que tomaba en la arena. Le doy las gracias y nos sentamos en el suelo para seguir contemplando el paisaje mientras bebemos el café poco a poco. Siento el líquido ardiente descenciendo por mi garganta y lo disfruto como si no hubiera mañana, aunque realmente no sabemos que pasará. A pesar de haber salido de la arena aún no estamos a salvo, en unas horas nos reuniremos con Snow y cuatro de nosotros morirán mientras que uno se salvará.
-Tengo miedo...- susurro
-¿Que has dicho?- pregunta ella
-Nada- digo y dejo que ella apolle su cabeza en mi hombro
-¿Sabes?- dice - Pablo y yo estuvimos buscandoos en la arena para ayudaros. Cuando María murió...-
-María...- suspiro -Le hecho de menos Paula, necesito tenerla, darle un abrazo, besarla...-
Las lágrimas se deslizan por mis mejillas como gotas de lluvia por el cristal de mi habitación, lentas y perfectas. Necesito amor, necesito sentir el calor de alguien, alguien que me acompañe en mi viaje.
-Nacho, yo...- dice tímida -Me gustas-
-Paula...- Suspiro -No sé si estoy preparado, estoy confuso...- digo -María, Tú... No quiero olvidarla y cambiarla por tí- digo mirandole -No quiero olvidar...-
-Lo sé, pero tenía que decirtelo. En unas horas matarán a cuatro de nosotros y no podía irme de este mundo sin decirtelo- sonríe y se separa un poco de mí -Bonito amanecer, posiblemente el último que veamos...-
La verdad es que sí, hoy es un bonito día para morir. El sol comienza a salir entre las montañas cuando estamos atravesando el distrito cuatro, los rayos de sol se reflejan en el azul mar y crean un amanecer especial que junto con el olor a mar me recuerda a aquellas tardes de verano en la playa con mis primos del sur.
Llevamos aquí toda la noche, cuando llegamos al distrito 3 paran a repostar así que volvemos dentro y nos encontramos con todos los demás en la sala de mandos. Después de otra hora de viaje llegamos al Capitolio y allí nos llevan a la mansión de Snow. Le doy todas mis pertenencias a Johanna y le doy un fuerte abrazo, ella intenta contener las lágrimas pero al final acabamos los dos llorando como niños.
-Gracias Nacho- dice -Gracias por haberme enseñado tanto-  Y me despide con un último abrazo.
Bajamos los cinco tributos con nuestros mentores a una sala enorme dentro de la mansión llena de sillas al rededor de una gran mesa de madera. Solo distingo algunas caras, como la de Caesar, la señora del pelo en llamas, el jefe de vigilantes de este año... Cuando Snow entra todos ellos se sientan y él empieza a hablar.
-Tributos!- dice dirigiendose a nosotros -Esto será sencillo, iréis a las cinco habitaciones colindantes a esta sala y aquí haremos votación, vuestros mentores tambien votarán. Al terminar solo quedará uno y será el vencedor del cuarto vasallaje de los 25-
Acto seguido unos agentes de la paz nos escoltan hasta las habitaciones y ahí solo puedo esperar. Esperar a que dicten mi sentencia, esperar a que alguien diga mi nombre para que vengan y me maten.

POV Johanna
-Está bien- dice Snow -Comencemos con esto-
Asco, lo primero que se me pasa por la cabeza es esto. Aún recuerdo su cara y ese olor a sangre de su boca cuando me coronó como la vencedora de los septuagesimoprimeros juegos del hambre. Me siento despacio junto a Annie y comienza el debate. Unos gritan, otros lloran, tras media hora de charla, creo que quedó claro que los del seis no le importaban a nadie.
-Estamos todos de acuerdo en deshacernos de los tributos del distrito seis ¿no?- pregunta Snow. Todos lo aprueban menos Jaqueline, que como es su mentora no cuenta, Annie, Finnick y yo.
Somos minoría lo cual significa que van a morir. En mi cabeza suenan dos cañonazos y pienso -Quedan tres-
-Ahora será votación- dice Snow -Mateo, Gonzalo o Ignacio- Cuando dice Mateo las manos se levantan y yo también levanto la mía, todo sea por salvar a mi pobre chiquillo. Otro cañonazo suena dentro de mi cabeza, quedan dos, puedo salvarle.
-Ahora hemos llegado a donde todos querían llegar- dice Snow -Gonzalo o Ignacio-
Inexplicablemente las manos se levantan poco a poco cuando dice Ignacio. Mi nacho, mi pobre nacho va a morir. -Tengo que hacer algo- pienso segura.
-¡Alto!- grito levantándome -Pensadlo por un momento. ¿De verdad queréis otra rebelión? Dejadles vivir y ellos os dejarán tranquilos- digo -Solo son niños, solo niños...- digo llorando -Han superado vuestra prueba, han salido de la Arena!-
Después me siento y me limpio las lágrimas, creo que mi discursito ha funcionado porque Snow se retira junto con el jefe de vigilantes.
-Gracias Jo- me dice Annie -De verdad, has salvado a nuestros tributos-
Poco después vuelve Snow y abre la boca para hablar
-Esta bien, calmaos. Johanna, Annie, Finnick, Jaqueline, Detrius- dice nombrando a cada mentor -Id y sacad a vuestros tributos de las salas. Que se presenten en mi oficina en media hora- Y desaparece por la puerta
Salgo corriendo por la puerta por la que se los han llevado y voy intentando contener las lágrimas.
POV Nacho
Oigo pasos correr y lágrimas en el pasillo, después la puerta se abre y veo a Johanna llorando
-¡He ganado!- pienso -Sigo vivo-
Instintivamente le abrazo y me contagia su llanto, cuando ya está calmada me cuenta que todos hemos sobrevivido.
-¡Gonzalo! ¡Paula!- grito desde mi sala -Estamos a salvo...-
Tambien me cuenta que tenemos que ir a una vista con el presidente así que me seco las lágrimas y comienzo a caminar hacia su despacho. Allí me esperan Gonzalo, Paula, Pablo y Mateo. Cuando llego abrazo a Gonzalo con fuerza y después le doy un beso en la mejilla a Paula. Le doy otro abrazo a Pablo y a Mateo y me siento en una silla, intentando adaptarme a la situación. Esto es genial.
-Bueno bueno- dice Snow al entrar -Bienvenidos tributos- sonríe maligno -O debería decir ganadores del cuarto vasallaje de los 25-
Me da miedo, nos hemos salvado pero aún puede hacer algo malo.
-Gracias a la vencedora del distrito 7 os habeis salvado- dice -Pero vamos a lo que vamos. No vais a volver a casa, ya hemos emitido unas imágenes en España diciendo que todos habéis muerto en la avalancha asì que despediros de volver a España. Os quedáis aquí, el lugar es un secreto por ahora- explica él- ¿Queda claro? En cuanto a las cosas en Panem... Los juegos terminarán como otros cualquiera, tendréis una entrevista final- Estupendo, no vamos a volver a casa -Ahora iros-
Salimos los cinco nerviosos y vamos al centro de entrenamiento, cada uno a su planta. Nunca pensé que volvería a pisar esta habitación. Paseo melancólico por el salón, por nuestras habitaciones y por el comedor, recordando aquellos momentos que vivimos aquí.
-Nacho...- dice Sophie casi llorándo
-Sophie!- grito mientras corro hacia ella y la abrazo
Le aprecio mucho y me va a costar separarme de ella. Detrás suya está Johanna, a la que también vuelvo a abrazar. Ahora que no está María los tres estamos más tristes, ellas también la hechan de menos.
-Está bien- dice Johanna -Nacho, tienes que ir al centro de renovación a que te arreglen para la entrevista de esta noche. Después de la entrevista os iréis en aerodeslizador hasta cada uno de vuestros destinos- explica paso a paso -Antes de nada te recomiendo que vayas a ver a alguien, ve al piso doce y pregunta por Haymitch. El te ayudará-
Me pongo en marcha y voy a su planta, al distrito doce. Al llegar pregunto por Haymitch y sale un hombre mayor, como de sesenta años.
-¿Haymich? Necesito ayuda-
-Dime Nacho-
-Necesito consejo con lo que hemos hecho-
-Ya estoy al tanto, ten cuidado, a pesar de haber sobrevivido no habéis ganado los juegos, los juegos nunca se ganan, nunca se acaba esto. Una vez que te unes no sales hasta que mueres.- Dice serio -Ten cuidado con Snow, es temible y si cree que molestas no dudará en ejecutarte. Si te ganas a la gente del Capitolio y de los distritos estás a salvo, se tu mismo-
-Gracias Haymitch- digo dándole la mano -Muchas gracias-
Cuando termina voy al centro de renovación. Allí están Flora, Gilly y Blonda. Ellas también están contentas de verme aunque a su manera, hablan animadamente sobre los juegos aunque no saben lo que son realmente. Entre las tres me depilan y me lavan, me arreglan el pelo y cuando terminamos me llevan con Paul.
-Nacho...- susurra cuando me ve -Estás magnífico-
-Paul, gracias- le digo
-Ven, tenemos que preparar un traje explosivo para la entrevista- dice -hay que ir con el traje que llevasteis en la arena pero podemos hacerle algún arreglillo- me guiña un ojo.
Media hora después vuelvo a estar con la sudadera verde y los pantalones térmicos negros. A la sudadera le ha añadido plantas trepadoras verdes y en mi cara ha pintado unas lineas en las mejillas con barro. Debo estar estupendo porque cuando se aleja para mirarme me da un fuerte abrazo y nos despedimos por ahora. Si sigo vivo él va a ser mi estilista por el resto de mis días.
La verdad es que no me apetece nada hacer esta entrevista. Cuando llegamos a los estudios de Televisión empiezo a ponerme nervioso y ya cuando estamos en la plataforma que nos sube al escenario me quiero morir. Me monto en la plataforma y sube, como cuando estaba en la sala de lanzamiento para entrar a la arena. Al llegar arriba veo que también los otros cuatro estan en sus plataformas y como ellos van hacia el sofá central yo también me dirijo allí. Nos sentamos los sofás y primero Caesar hace varias preguntas a cada uno, no hago caso a los demás pero cuando me toca a mí hago un esfuerzo por contestarle.
-Bueno Nacho- dice con su voz -Eras el tributo con más patrocinadores de la arena, ¿Cómo te hace sentir eso?-
-Genial- digo con una finjida sonrisa - Me alegra que le haya gustado a la gente- digo riendome lo más natural que puedo
-¿Y que sentiste al detonar esa montaña? ¿En que pensabas?- Vuelve a preguntarme animado
-Piensa- Me digo a mi mismo -Es tu oportunidad de arreglar esto- pienso -Bueno, la verdad es que no pretendía destrozar la arena- digo sincero y miro a Gonzalo -Mi idea era acabar con Mateo y Judith, luego me separaría de Gonzalo y iría a buscar un sitio para ocultarme-
-Bien- dice Caesar -Gracias Nacho. ¡No se vayan de la pantalla! Volvemos de publicidad en cinco minutos-
-Gonzalo...- digo -No puedo más, no se si aguantaré a ver la repetición...-
Cuando volvemos a antena ponen la repetición que dura cuatro horas y tengo que volver a ver a las personas que yo maté, la del uno, el del doce... También salen imágenes de Pablo y Paula, que pasaron sus juegos escondidos y Mateo, que dejó la cornucopia cuando maté a su compañera. Vuelvo a ver el asesinato de María y lloro en silencio, noto como las cámaras me enfocan al llorar pero me da igual. Las lágrimas tienen que salir, no puedo guardarlas. Al final veo como exploto la montaña y me veo arrastrado por la avalancha, veo cuando avisé a Gonzalo de la roca y me hundía para abajo y al final el estallido contra el campo de fuerza. Todos aplauden, Mateo rie, Paula saluda, Gonzalo está mudo, Pablo no sabe donde mirar y yo, pues lloro. Lo necesito, hace que libere todos mis problemas a traves de los ojos, cuando todos paran me quito las gafas, las limpio y nos ponemos en pie. Vamos hacia el centro y aparece Snow con una corona, solo una. Cuando la toca la divide en cinco brazaletes de oro macizo con piedras preciosas incrustadas. A mí me coloca uno con esmeraldas verdes, a Gonzalo uno con zafiros azules como el mar, a Mateo otro con diamantes y a Pablo y Paula uno con obsidiana. Son realmente preciosos.
Cuando todo se termina Caesar nos despide y se corta la conexión, bajamos por los ascensores y a la salida nos despedimos de los mentores antes de montar en el aerodeslizador
-Nos volveremos a ver , lo prometo- dice Johanna y me abraza
Luego nos montamos en el aerodeslizador pero antes de que se vaya, Sophie se monta corriendo después de hablar con un hombre. No sé a donde me llevan, ni que me pasará pero ahora no puedo hacer nada. Busco a Gonzalo y vamos juntos a la sala de los sofás, nos contamos todo lo que hemos vivido en las últimas 48 horas. Al parecer no soy el único que ha pasado miedo, incluso él está nervioso. No sabemos a donde nos llevan, además nuestros padres creen que estamos muertos y no voy a poder asistir al funeral de María.
-Menuda la que nos ha tocado ¿eh?- dice Gonzalo sonriendo
Después de estar un rato hablando él se va a dormir y yo me quedo solo, sentado en un sillón. No se cómo es capaz de dormir, yo tengo miedo de las pesadillas y aún no he dormido nada en más de veinticuatro horas. No quiero volver a vivir lo que pasó allí aunque no puedo pasar el resto de las noches de mi vida sin dormir.
Realmente no tengo sueño, así que voy a la terraza esperando encontrarme a Paula pero no está, solo encuentro unas pastillas para dormir con una notita -Descansa un poco, Paula- Me recuerda a un regalo de un patrocinador en la arena. Rápidamente me tomo dos y voy a la cama, en cuanto me tumbo consigo conciliar el sueño pero el problema son las pesadillas. En una sola noche he matado a la chica del uno de cientos de maneras, he estado en veinte arenas... No podía dormir más de media hora seguida y como no se que hacer decido despertar a Gonzalo. Él me ofrece un sito en su cama y yo decido aceptarlo, cuando dormíamos en la arena juntos no había pesadillas por lo que me acurruco a su lado y cierro los ojos, esperando que aparezcan las pesadillas pero no pasa nada. Duermo hasta que un avox viene a despertarnos porque vamos a llegar en media hora. Entonces salimos los cinco de nuestras camas y nos cambiamos de ropa, cada uno con algo del color de su distrito. Mateo lleva una americana morada con rubies como botones, Gonzalo unos pantalones azules y un jersey blanco con rayas, Pablo y Paula llevan un traje de colores rojo, amarillo y verde, como un semáforo y yo me pongo mis pantalones marrones y una sudadera verde oscuro. Cuando todos estamos listos bajamos del aerodeslizador siguiendo a Sophie, estamos los cinco caminando en grupo sobre un árido suelo y a cinco metros por delante de nosotros va Sophie, cuando llegamos a una plaza con gente ella se da la vuelta, nos mira y dice
-Bienvenidos al distrito 14, ganadores de los centésimos juegos del hambre-
Y entonces las piezas empiezan a encajar -Vamos a ser mentores del nuevo distrito- pienso en voz alta.