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domingo, 7 de junio de 2015

Capítulo 43

Hoola tributos!
Bueno, aquí estoy! Me esperabais? Seguro que no, esto de haber estado tan ausente habrá hecho que muchos os olvideis de mí. Pero oye, lo importante es que he vuelto y ya he acabado todos los exámenes (Por fin)
Y bueno, que aquí os dejo el capítulo:D
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-Buenos días- dice Sophie con un alegre tono de voz -Arriba! Te espero en media hora para desayunar- y cuando está a punto de salir de la habitación dice -Ah, y no te preocupes por lo de ayer, ya está todo arreglado- y cierra la puerta con suavidad. Sin darme cuenta se me cierran otra vez los ojos y me despierto un rato después, miro el reloj y exclamo -Solo me quedan diez minutos!- mientras salto a toda prisa de la cama y me pongo un pantalón corto por encima de la rodilla y una sudadera verde oscuro, como el año pasado. Me pongo el brazalete y el colgante, me despeino un poco y corro a desayunar.

-Justo a tiempo!- exclama Sophie mirándo el reloj dorado que luce en la muñeca -Ya podeis empezar- dice y hace ademán con los brazos como para invitarnos a comer de los suculentos manjares que cubren la mesa. Todos se lanzan a por las cosas más deliciosas pero yo no estoy de humor, ni mucho menos con apetito para comer, así que me limito a apollar mi cabeza sobre mi brazo y a untar una galleta en el café hasta que se rompe. Cuando terminan de comer me bebo el café de un trago y nos despedimos de ellos puesto que vamos a trabajar con Liz en una habitación separada para enseñarle algunas cosas antes de llegar al Capitolio.

-Bien- dice Gonzalo -Te he conseguido un arco y una diana, comenzaremos practicando un rato y luego probaremos algunas cosas- Gonzalo es el experto en Arcos, así que Paula y yo nos limitamos a sentarnos apollados en la pared y verle disparar una y otra vez. No siempre acierta, pero es realmente buena. Cuando termina con el arco decidimos enseñarle a usar el hacha y los cuchillos por si acaso, igual no encuentra un arco en la cornucopia por lo que tendrá el triple de oportunidades. Los cuchillos no se le dan mal, aunque tampoco es su punto fuerte y el hacha mejor lo descartamos. De ninguna manera va a conseguir hacer algo con un hacha, y por mucho que lo intento no lo consigo. -Definitivamente, no uses el hacha- digo sonríendo, la primera vez que sonrío desde ayer. -Dedicate al arco, tienes futuro- Y nos reimos a carcajadas.

Una vez terminamos con las armas decidimos ver las cosechas, que ayer se nos olvidaron. La verdad es que no hay nada especial, un voluntario en el uno y uno del cinco con aspecto mortífero. Luego llega ella y causa un gran revuelo, una voluntaria en un distrito que es su primer año.

-Tenemos posibilidades- dice Gonzalo con un tono optimista -No hay muchos voluntarios- dice.

La verdad es que con esta actitud no voy a ningún lado así que decido cambiar radicalmente y me pongo las pilas. Pido un café y me lo tomo de un trago, en un momento recupero fuerzas y me esfuerzo todo lo que puedo en estar al cien por cien. Le hablamos de alianzas y de estrategias, al parecer tiene la mente abierta a posibles alianzas lo cual le facilitará bastante las cosas.

-Bien, yo creo que esta mañana ha sido muy productiva- sonrío -Mañana llegamos al Capitolio, entonces te tenemos que preparar para eso- dice Paula pero le corta Gonzalo para ir a comer. Decidimos tomar algo rápido para ir a ver unos juegos por sí Liz encuentra alguna estrategia así que nos comemos unos sándwiches de pavo y queso y pedimos unas palomitas para ir a ver los juegos. Nos acomodamos en los amplios sofás de tela y elegimos unos juegos, los cuatrigésimo quintos. En ellos una chica del cuatro consigue salir vencedora después de haber asesinado con sus cuchillos a trece de los veinticuatro tributos.

-Espero que no haya nadie así- dice Liz temerosa -Espero superar al menos el baño de sangre...- y traga saliva. La verdad, es que me extraña mucho su actitud. Lo de que es una luchadora y todo eso ya lo sabía, pero no demuestra miedo, no parece temerle a la muerte. -No consigo entenderlo- digo yo -¿Como es que no tienes miedo Liz?- pregunto mientras me rasco la cabeza.

-Si que lo tengo- dice -Muchísimo- y rompe a llorar en mi hombro -No voy a ser capaz- dice entre llantos -No volveré a ver a mi madre, y cuanto antes me lo meta en la cabeza mejor- y sale corriendo para su cuarto.

-Dejadme a mí- digo yo -Voy a hablar con ella- mientras me pongo de pie

-La conoces no?- pregunta Gonzalo -Más o menos- contesto yo -Ahora vuelvo- digo mientras me dirijo al pasillo. Cuando estoy frente a su puerta, llamo suavemente y entro.

-Liz...- suspiro -Lo siento mucho- digo sincero -Vas a volver, se lo prometí a tu madre y te lo prometo a tí- digo mientras le miro a los ojos, iguales que los de Paula. Esque es igual, cuando la miro... la veo.

-¿Como voy a salir?- pregunta desesperada -Yo no mato, hay asesinos ahí-

-No todos los juegos se ganan matando- digo serio -Mira Peeta Mellark, ha ganado dos veces y creo recordar que solo ha matado a dos tributos- le limpio una lágrima -Aunque también ayuda- le sonrío y consigo hacer que se ría -Además, ya te salvé la vida una vez ¿no?- me rio -Puedo hacerlo una vez más, pero tienes que seguir nuestros consejos-

-Muchas gracias- suspira sincera -Voy en cinco minutos, esperarme en el salón-

-Viene en cinco minutos- digo cuando llego al salón -¿Que teneis pensado hacer ahora?- pregunto curioso -Ética personal y bueno... halagamientos, por así decirlo- y nos reimos -Somos expertos en eso no?- y rio, mientras imito a la voz que pongo al estar con la gente del capitolio -Oh! Que sombrero mas fabuloso!-

-Ya estoy- dice ella secándose un ojo -Vamos a ello- y se sienta en uno de los sofás, rápidamente Paula le pide un chocolate para que esté mejor y le damos algunos consejos para mañana.

-Cuando salgas del tren- digo paciente -Solo sonríe y saluda con la mano, como si esto no fuese contigo- hago el gesto de sonreir y saludar -También sacate fotos con ellos, y hablales- dice Paula -Tienes que parecerles adorable-

-Les vas a encantar, ya verás- decimos los tres al mirarla -Necesitamos que pongas de tu parte, necesitamos muchísimos patrocinadores para tí- digo yo -Cualquier cosa puede servirte de mucho, desde una pequeña manta hasta una simple cerilla- digo recordándo consejos de Johanna -Tenemos que hacer un trabajo muy duro si queremos sacarte-

-Por ahora este año está siendo malo para nosotros- dice Gonzalo revisando su agenda electrónica -Las probabilidades no están a favor del distrito catorce- traga saliva -Pero aún no os han visto- grita Paula optimista -No hagas caso a eso aún, el año pasado me dijeron que tenía el 2% de probabilidades, es decir, que moriría en el baño de sangre- dice recordando en un tono que va en decadencia -¡Pero mirame! ¿Aquí sigo no?- y le da una palmada en el hombro -Todos tenemos posibilidades, olvidate de lo que digan...-

-Vale- dice Liz con un tono inseguro -¿Algo más?- pregunta antes de levantarse. Los tres negamos con la cabeza y le dejamos marcharse a su cuarto, tras esto nos quedamos hablando de posibles patrocinadores y de futuras estrategias hasta que llegan Mateo y Pablo.

-¿Que tal con Andrew?-

-Tiene futuro- dice con un suspiro Mateo -Es prometedor...- y le mira a Pablo, el cual asiente

-¿Hay algún problema?- pregunto yo al ver esas caras

-Dos palabras- dice Pablo y deja a Mateo terminar -Trágicos amantes-

-No- grito yo -No dejare a Liz jugar a ese juego, nunca sale bien- y miro a Gonzalo y Paula que me dan la razon -No queremos enfadar más a Snow, hacerle olvidar la idea- dice Gonzalo apollándome

-Sabría que diríais eso...- masculla -Bueno, por lo demás, ¿Que tal va todo?- pregunta Pablo curioso

-Se hace raro- contesta Paula -Entrenar a alguien para no morir siendo ella mayor que tú- y asiento, a mi tambien se me hace raro hacer de mentor teniendo a un tributo casi de mi edad. A parte de las torturas que se viven en la arena, las torturas de ver morir cada año dos personas a las que tienes que aconsejar son también horrorosas.

-¿Cenamos?- pregunta Sophie, que ha estado todo el día desaparecida -La mesa está lista, voy a llamar a los tributos- y nosotros vamos al comedor. Cuando llegan los tributos acompañados por Sophie cenamos suculentos manjares que solo con verlos ya te llenan. Decido tomar un plato de pasta de un extraño color verde y unas chuletas de cordero acompañadas con puré de patatas, yo como con moderación, pero Andrew y Liz han decidido comer todo lo que puedan para ganar algo de peso. Me fijo en lo que come Liz, un plato de pasta, otro de ensalada, una sopa y unos lomos de salmón a la naranja, de postre toma natillas de chocolate y algo de tarta. Estoy completamente impresionado de su capacidad pero decido darle un consejo, me acerco a su oído y le susurro

-Procura no comer mucho- digo -Por muy bueno que esté todo, esto te está agrandando el estómago, si vas a la arena con un estómago más grande del que estás acostumbrada, morirás de hambre- ella asiente -Mañana procura comer menos- me aparto de su oreja y le sonrío.

-Que le has dicho- consigo leer en los labios de Gonzalo que está frente a mí -Que no coma tanto- le contesto sin emitir sonido alguno, unicamente moviendo mis labios.

Cuando acabamos de cenar me pido un capuccino que me tomo con tranquilidad frente a la televisión. En ella hay un programa en el que Caesar habla de las historias de los tributos y esta noche le toca al chico del uno, el voluntario. Al final acabamos los ocho pegados al televisor intentando sacar el máximo posible de información sobre el chico, una vez acaba, cada uno se va a su habitación pero antes le doy un fuerte abrazo a Liz. Se lo duras que son las noches, un abrazo no hará mucho, pero la reconfortará.

Grito, corro, lloro... a pesar de todo, no consigo despertar de las pesadillas. Esta noche, con todos los recuerdos del tren, he vuelto a la angustia de la arena. Esa sensación en el cuerpo de estar a un paso de morir, y si das el paso equivocado, los juegos te lo devuelven quitandotelo todo. Me siento apollado en la pared y jadeo, con la cabeza apollada sobre las manos cubriéndo mi cara.

-No quiero- digo sin haber recuperado la cordura -No quiero ir a los juegos-

Mientras mi mente está haciendo estragos en mi cuerpo, aparece Liz asomándose por el marco metálico de la puerta. Sin que yo me de cuenta se coloca a mi lado y me da un suave beso en la cabeza, haciendo que olvide todo.

-Si sales de ahí- digo aún temeroso, con un temblor incontrolado en las manos -Procura buscar la forma de evitar las pesadillas- niego con la cabeza al recordar la sangre que manchaba mis manos -O igual es mejor que no vuelvas- suspiro profundamente -Así no te tendrás que arrepentir de lo que has hecho-

-Procuraré salir lo más parecida a la Liz del distrito catorce- dice -Tengo demasiado miedo, no ser capaz de hacer nada...- deja caer una pequeña lágrima sobre mi almohada -Y mi familia, no pueden perder otro miembro...-

-No lo harán- digo serio -Lo prometo- la miro a los prófundos ojos verdes que te atrapan y siento la tentación de besarla, lentamente me acerco y la beso. No siento lo que sentí al besar a Paula, aquella sensación de dejar de lado a María ya no está. Lo que siento con ella es como besar a María, ella me llena por dentro y no puedo perderla. Sería como perder a alguien dos veces solo que ahora mi cuerpo no lo soportaría, y ya no hablemos de mi mente.

-Lo siento- dice apartándose -No deberíamos hacer esto más difícil, yo voy a morir, y si lo hago sufrirás- dice alejándose -Nos vemos mañana- y me sonríe antes de irse.

-Nos vemos mañana- susurro aunque ya se haya ido.

Me acabo de dar cuenta, la vida me ha regalado otra oportunidad. No salvé a María la primera vez y ahora me ha puesto otra prueba realmente dificil, esta vez tengo que hacer lo que sea. Y si no consigo sacarla, haré todo lo que esté en mi mano para salvar a Andrew. Ese chico tiene algo, quiero sacar a Liz, pero se a ciencia cierta que el va a ganar estos juegos. -Andrew O'conell, tu vas a ganar estos juegos- consigo decir antes de caer rendido.

5 comentarios:

  1. Holaaa! Liz!!! *-* Sabía que iba a pasar algo entre ellos. Sinceramente no quiero que muera porque sería duro para él, pero a la vez está Andrew y... no tengo ni idea de lo que pasará. Me gusta como la ha intentado ayudar en la comida, dándole el consejo de que no coma mucho. Y cuando ha ido ha ayudarla y han recordado los Juegos de Peeta *-* Fantástico, de verdad. Espero que no tardes mucho en subir el siguiente porque estaba intrigada, y ahora aún más. Me alegro de que te hayan arreglado el portatil (por fin) y que hayas vuelto! Por cierto, sé que sonará un poco a spam pero he abierto un nuevo blog en el que estoy escribiendo una historia nueva. No tiene nada que ver con los Juegos del Hambre, pero te lo dejo aquí por si quieres pasarte: http://aquaamissa.blogspot.com.es/
    Y de verdad, sube el próximo capitulo pronto por favor! Jajaja Un beso! :)

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  2. Holaaa! Liz!!! *-* Sabía que iba a pasar algo entre ellos. Sinceramente no quiero que muera porque sería duro para él, pero a la vez está Andrew y... no tengo ni idea de lo que pasará. Me gusta como la ha intentado ayudar en la comida, dándole el consejo de que no coma mucho. Y cuando ha ido ha ayudarla y han recordado los Juegos de Peeta *-* Fantástico, de verdad. Espero que no tardes mucho en subir el siguiente porque estaba intrigada, y ahora aún más. Me alegro de que te hayan arreglado el portatil (por fin) y que hayas vuelto! Por cierto, sé que sonará un poco a spam pero he abierto un nuevo blog en el que estoy escribiendo una historia nueva. No tiene nada que ver con los Juegos del Hambre, pero te lo dejo aquí por si quieres pasarte: http://aquaamissa.blogspot.com.es/
    Y de verdad, sube el próximo capitulo pronto por favor! Jajaja Un beso! :)

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  3. Holaa! He escrito un nuevo capítulo en el blog de El Buscador y un par de ellos en el del Distrito 7. Pasate si quieres! Nos leemos! ^^

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